Descartes de frutas, verduras y cereales son la base de alimentos nutritivos y ambientalmente amigables hechos por emprendedores chilenos

A nivel mundial, alrededor de un tercio de las pérdidas y desperdicios de materias primas se generan en diferentes etapas de la cadena de transformación de los alimentos. Esto genera impactos económicos, sociales y ambientales como incrementos en la huella hídrica, emisión de gases de efecto invernadero, presión sobre el uso de la tierra cultivable, costos de producción, y disminución de la disponibilidad de alimentos para la población. 

Sin embargo, son muchas las empresas y emprendedores que están implementando estrategias para minimizar la generación de estas pérdidas. Y Chile no se queda atrás.

El 4 de marzo, en el Día de la Ingeniería para el Desarrollo Sostenible, el Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA) destaca algunos ejemplos de alimentos impulsados por emprendedores chilenos, que demuestran cómo es posible avanzar en una dieta sostenible, que resguarde el medioambiente y la seguridad alimentaria.  

“En los centros de innovación de CeTA ubicados en Santiago, Coquimbo y Temuco hemos trabajado con emprendedores en el desarrollo de diversos alimentos que evitan el desperdicio de materias primas o que permiten recuperar descartes de frutas o verduras. De esta forma, estamos creando alimentos saludables, que aportan vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes a quien los consume y, a la vez, generan beneficios para el medioambiente“, dice Juan Pablo Vivanco, coordinador del Centro de Innovación Carén de CeTA Alimentos. 

Algunos de estos alimentos sostenibles son:

Bastones

Snack saludable con orujo de uva 

Empresa: B-Japi  

Junto con el emprendimiento de alimentación saludable B-Japi, se desarrollaron snacks para el mercado nacional que reutilizan el orujo de uva, residuo que queda del proceso de prensado de esta fruta para hacer vino. 

Con formato tipo sticks, para poder untarlos en salsas, este snack permite reutilizar y dar valor a este subproducto de la industria del vino como nuevo ingrediente, mediante su estabilización con tecnología de deshidratación y posterior extrusión. 

El producto final es un alimento rico en fibra dietética y en antioxidantes, lo que permite entregar a los consumidores un producto que además de sabroso, tiene propiedades beneficiosas para la salud.

Cereales para el desayuno con residuos de cebada

Empresa: Cerveza Triunfo

El bagazo de la cebada, un residuo de la industria cervecera que suele descartarse, se utilizó como base de un innovador cereal para el desayuno con propiedades saludables, sin sellos de advertencia y con un componente de economía circular. 

El cereal se encuentra actualmente a nivel de prototipo, validado en términos de escalamiento productivo, de composición nutricional, de inocuidad y sensorial.

imagen referencial de sopa de tomates y betarragas.

Sopas y compotas con descartes de hortalizas y frutas 


Instituciones:

Universidad Bernardo O’Higgins (UBO)

Fundación Banco de Alimentos Lo Valledor

Hojas y tallos de betarragas, apio, brócoli y tomate en buen estado descartados en el mercado Lo Valledor son la base de dos sopas preparadas para alimentar a personas en situación de vulnerabilidad. Lo mismo se hace con ciruelas, peras y plátanos para crear una sabrosa compota de frutas. Además, las sopas y compotas se pueden utilizar para preparar distintas recetas culinarias saladas y dulces, respectivamente.

Estos alimentos, ricos en fibra dietética, vitaminas, minerales y antioxidantes han permitido que cerca de 800 toneladas anuales de frutas y verduras que antes se iban a la basura hoy se transformen en alimentos con propiedades saludables.

Crea y Valida junto a CeTA: hasta $120 millones para I+D+i en alimentos y bebidas

El desarrollo de análogos cárnicos hechos 100% a base de plantas, nuevos ingredientes provenientes de subproductos agroindustriales o el pilotaje y escalamiento de snacks en base a alimentos patrimoniales, son el tipo de proyectos con los que empresas y emprendimientos de la industria de alimentos y bebidas pueden postular al nuevo llamado a concurso Crea y Valida junto a CeTA Alimentos.

El pasado 2 de febrero Corfo abrió las postulaciones a dos de estos instrumentos:

  • Crea y Valida I+D+i Reactívate: para el desarrollo de nuevos o mejorados productos, procesos y/o servicios de base tecnológica, a partir de prototipos, hasta su validación técnica a escala industrial y comercial que solucionen problemas y/o desafíos del sector productivo o aborden una oportunidad de mercado, a través de investigación y desarrollo (I+D+i).
    Cierre: 6 de abril a las 13.00 hrs
  • Crea y Valida Rápida implementación: para empresas lideradas por mujeres, que cuenten con un negocio de alto potencial de crecimiento, con una solución innovadora y con ventas iniciales. Cofinancia actividades que permitirán hacer crecer y despegar tu negocio, junto con servicios de apoyo para ayudar a implementarlo.
    Cierre: 7 de abril a las 13.00 hrs

Como centro de I+D+i registrado por Corfo, CeTA Alimentos cuenta con los profesionales y la tecnología para apoyar a empresas grandes, medianas, pequeñas, start-ups y emprendedores que quieran postular al cofinanciamiento de cualquiera de estos fondos.

Apoyo en la propuesta

Las empresas interesadas en postular a Crea y Valida nos pueden contratar o subcontratar como entidad colaboradora para realizar desarrollos, pruebas, testeo de productos, prototipado y pilotaje, incluyendo desde el prototipo a la etapa final de comercialización o solo alguna de las etapas, trabajando en colaboración con otros centros”, explica María José Bustos, gerente de Negocios de CeTA.

CeTA cuenta con tres Centros de Innovación en las zonas Norte, Centro y Sur del país, que ofrecen una serie de tecnologías y servicios para el diseño, prototipado, pilotaje y escalamiento semiindustrial de alimentos y bebidas, incluyendo el diseño de packaging (ver recuadro). 

La ejecutiva señala que para el proceso de postulación CeTA pone a disposición de los postulantes “un equipo técnico con experiencia en el desarrollo de proyectos, de manera de presentar una propuesta que cumpla con los requisitos y elementos que aumentan las posibilidades de adjudicación

En el caso de Crea y Valida I+D+i Reactívate, el cofinanciamiento de Corfo es de hasta 80% del costo total del proyecto. Lo que puede llegar hasta $100.000.000 para un Proyecto de I+D+i empresarial y hasta $120.000.000 para un Proyecto de I+D+i colaborativo.

Para los Crea y Valida Rápida Implementación el tope de financiamiento de InnovaChile de Corfo es también 80% del costo total, con un tope de hasta $30.000.000.

Las empresas o personas naturales interesadas en postular a estos instrumentos contratando los servicios de CeTA pueden enviar detalles de su producto a través del formulario en línea en este link:  https://bit.ly/3npf9ML






Centros de Innovación en Santiago, Temuco y Coquimbo

CeTA cuenta con tres Centros de Innovación disponibles para facilitar el trabajo de empresas de bebidas y alimentos de todo el país. Las siguientes son sus principales líneas de procesos:

Zona Centro (Laguna Carén, Pudahuel)

  • Salsas: desarrollo de productos semilíquidos o de viscosidad media a partir de materias primas hortofrutícolas y/o pecuarias.
  • Aceites: extracción y estabilización de aceites de materias primas y subproductos de la cadena agroindustrial.
  • Snacks extruidos: desarrollo de nuevos productos tipo snacks, como cereales para el desayuno y soufflés, entre otros.
  • Aislados proteicos: nuevas alternativas de aislados proteicos para desarrollo de nuevos productos, siguiendo tendencias plant-based.
  • Ingredientes/colorantes: desarrollo de ingredientes y aditivos.
  • Fermentados: procesos de fermentación para desarrollo de nuevos productos simbióticos (prebióticos, probióticos).

Zona Sur (Temuco)

  • Tratamiento de materias primas: extracción de aceites, producción de jugos y deshidratados; formulaciones a partir de  cereales, hierbas medicinales, frutas, berries y hortalizas.
  • Prototipado deformulaciones, productos y empaques
  • Pilotaje: producciones a pequeña escala
  • Producción semiindustrial:producción comercializablede alimentos
  • Miniplanta cervecera: para prototipado y pilotaje
    Envases y embalajes: packaging y smart packaging

Zona Norte (Coquimbo)

  • Conservas marinas en frascos y lata: elaboración de productos en conserva con materias primas de origen marino, ya sea pescados y mariscos.
  • Pastas untables: desarrollo de pastas listas a base de productos de origen marino, como moluscos y bivalvos, para el consumo sobre pan, galletas o similares.
  • Embutidos y hamburguesas: elaboración a partir de materias primas cárnicas y plant-based.

Desafíos y oportunidades en la diversificación de la producción y exportación agroalimentaria

Fuente: El Mostrador 19 enero 2022

Columna de Opinión por Eduardo A. Santos Fuenzalida

Me gustaría iniciar esta nota con una breve historia. Un par de décadas atrás, durante una visita oficial a Canadá, invitaron a nuestra delegación del Ministerio de Agricultura a conocer al “Crop Development Centre” (CDC) de la Universidad de Saskatchewan, para mostrarnos –según nos dijeron– lo que estaban haciendo con semillas de lentejas “originadas en lentejas chilenas”. Cuento corto, nos informaron acerca del programa de desarrollo de producción de lentejas de ese centro, que permitió que, a partir de los años setenta, Canadá desarrollara su propia tecnología –incluyendo semillas (y plantas) de lentejas adecuadas al clima de Canadá, así como los equipos de siembra, cosecha y selección de lentejas– para transformarse en unos pocos años –por lejos– en el primer productor y exportador de lentejas del mundo. Un par de años más tarde, el fundador del programa de lentejas de Saskatchewan visitó nuestro país, pues buscaba asociarse con Chile para que actuáramos como el centro de excelencia de multiplicación de semillas para Canadá. No lo logramos y no fue por falta de interés de Canadá.

Esto no puede volver a ocurrir, pues ahí teníamos una posibilidad de desarrollar una nueva área de trabajo, incorporar tecnología y conocimiento, y expandir nuestro comercio en una nueva dirección. Y no debemos olvidar que, en un pasado no muy lejano, Chile fue productor y exportador de lentejas. Hoy, si usted consume lentejas, muy probablemente fueron importadas desde Canadá. 

Si queremos “despegar” y transformarnos realmente en una potencia alimentaria –y no hablamos solo de números, sino de excelencia y calidad– debemos incorporar y adaptar nuevas tecnologías y, para ello, también capacitar para adaptarnos al uso de las nuevas tecnologías que se requieren para el desarrollo productivo y exportador de una industria agroalimentaria moderna. Y –por qué no– también ser capaces de atraer y asociarnos al capital que se requiera para dar un “salto cualitativo” para el desarrollo de capacidades, así como para la apertura, ingreso y el posicionamiento en nuevos mercados. En este breve espacio, solo podemos intentar enumerar los factores que permitirían identificar los sectores de la industria alimentaria chilena que creemos deberían ser apoyados para dar ese “salto cualitativo”. Más adelante, deberíamos identificar los mercados con el mayor potencial.   

Durante los últimos 20 años, el crecimiento de las exportaciones agroalimentarias ha estado por debajo de las ventas totales de Chile (229% y 267%, respectivamente). No obstante, hay diferencias importantes entre los distintos productos. Por lejos, las más exitosas han sido las carnes (crecimiento de más de 538%), en especial de cerdo y aves, destinadas principalmente a China. En esta primera mirada, parecería que estos productos (HS02) no requieren mayores apoyos. Las exportaciones de estos se concentran en pocas empresas y creemos que estas sí podrían hacer un esfuerzo en la diversificación de productos y agregar mayor valor. A continuación, pero a una gran distancia en cuanto a cifras de crecimientos, siguen las ventas de árboles y plantas (HS06); alimentos del mar (HS02, pescados, crustáceos y moluscos); y las frutas y hortalizas frescas (HS08). El resto de los productos tienen todos crecimientos por debajo del total del comercio de Chile durante el período.

En promedio, las ventas de árboles y plantas durante el período 2018-2020 son relativamente bajas (unos $60 millones de dólares). No obstante, esta industria incorpora tecnología desarrollada en Chile y, más allá de que muchas son medianas y pequeñas empresas, estas emplean numerosa mano de obra. Incluso pueden alcanzar mercados sofisticados europeos y el de Estados Unidos. En esta área de la producción tecnológica se cuenta con el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) del Ministerio de Agricultura, además de las numerosas universidades que realizan trabajos de gran nivel técnico, que es reconocido internacionalmente. Este trabajo, entre otras cosas, ha sido crítico para el desarrollo de nuestra industria frutícola. Debemos considerar seriamente potenciar este sector, que cuenta con el apoyo de SAG para lograr la apertura de nuevos mercados.  

Los sectores de productos del mar (HS03) y frutas y hortalizas frescas (HS08), si bien han sido tremendamente exitosos en términos comerciales, en más de una ocasión han encontrado “piedras en el camino”, de diferente tamaño, por cierto. La industria frutícola ha logrado establecer su reputación con productos de calidad, que rara vez han sido cuestionados. No obstante, como país, por lo general, hemos promocionado la industria bajo el lema de ser los primeros exportadores de “esta fruta” o la “otra”, pero poco se escucha –lamentablemente– de su calidad, higiene e inocuidad, en donde Chile tiene un récord prácticamente intachable (a pesar de las uvas envenenadas de Pinochet).

El énfasis en los volúmenes exportados y la correspondiente expansión de las áreas de producción, hoy tienen en aprietos a la industria, que está siendo cuestionada por llevar al límite el uso de los recursos naturales, en particular los recursos hídricos. Se han hecho frecuentes también los eventos de mosca de la fruta y el ingreso de nuevas plagas, como la lobesia botrana y drosofila susukii. En un marco de propuestas dirigidas a fortalecer prácticas productivas amigables con el medioambiente, no debe sorprender si la administración entrante busca modificar las prácticas actuales en el sector, más que continuar la ruta seguida hasta ahora en las actividades de promoción dirigidas, entre otros, por ProChile, y financiadas por el Fondo Silvoagropecuario de Promoción de Exportaciones. 

En el caso de la industria salmonera, ha existido un reiterado cuestionamiento, tanto por el posible uso de antibióticos de algunas firmas como por la contaminación del agua en las áreas de producción. Además, si se toma en consideración que este es un sector económico caracterizado por un puñado de grandes empresas –un par de ellas, de las más grandes del mundo–, parecería que difícilmente puede ser caracterizado prioritario en el fomento y apoyo de las exportaciones, a no ser que exista un esfuerzo claramente identificable y sistémico dirigido a desarrollar y exportar nuevos productos de mayor valor agregado, más allá de los filetes que ya exporta la industria. 

Todos los otros grupos de productos muestran crecimientos por debajo de las cifras de comercio total de Chile y, en algunos casos, muy por debajo. Aun así, algunos de esos sectores deberían ser la base de la diversificación y transformación productiva del agro, aumento de las exportaciones y reactivación de la integración económica regional, así como incorporación más activa de las Pymes rurales al comercio. Las preparaciones de frutas y hortalizas (HS20) y las de alimentos del mar y carnes (HS16) han reducido su participación en las exportaciones chilenas, aun cuando la globalización, el desarrollo de nuevos productos y los cambios en los hábitos de consumo, empujan los indicadores en la dirección opuesta, contribuyendo al rápido aumento de las compras de alimentos preparados. Chile, en menor medida, ha aumentado las exportaciones de productos procesados, pero en su gran mayoría son vendidos a granel. Tampoco debemos olvidarnos de los productos lácteos y, en particular, los quesos. En todos estos productos aún nos falta dar el gran paso para llegar directamente al consumidor y conquistar el diferencial de precios entre las exportaciones a “granel” y las ventas “directas al consumidor”. 

En Chile hemos ido desarrollando la capacidad de innovar significativamente en el área de la industria agroalimentaria vía el apoyo y actividades de instituciones o programas como la Fundación Chile, Transforma Alimentos y el Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA), así como el Centro de Biotecnología de Sistemas de Fraunhofer Chile Research (FCR-CSB), entre otros. Así, las empresas han podido desarrollar y exhibir últimamente, nuevos productos elaborados de gran nivel. Nos falta, no obstante, dar el último paso para internacionalizar la innovación made in Chile, de manera sistemática y consistente. Al parecer, es una combinación de la “rutina” en que caen algunas empresas, pero, sobre todo, es falta de políticas de Estado e instituciones capaces de apoyar a los emprendedores, de manera efectiva, en las últimas etapas del proceso exportador. Las grandes empresas de la fruta, salmón, carne y el vino, pueden crecer y exportar sin gran apoyo del Estado, pero las pymes y las empresas de tamaño medio necesitan el apoyo y los recursos de una nueva institucionalidad que les permita dar y concretar los pasos finales. 

Con un Estado más activo e instituciones más “ágiles” –financiera y operacionalmente– y coordinadas bajo un mismo techo (por ejemplo, un nuevo Ministerio de Agricultura y Alimentación), podríamos ir por delante del proceso exportador y, así, adelantarnos a las demandas de los mercados importadores. Con el respaldo adecuado, podemos buscar “socios” en los países importadores, ingresar y posicionarnos en nichos de mercados de interés, y de esta forma negociar “arreglos” o acuerdos con las cadenas de distribución, en particular, con cadenas regionales, locales o de tamaño medio, que también buscan consolidar sus propios nichos de mercado. Además ahí, por lo general, es posible crear y agregar “valores” sustanciales con certificaciones tales como “natural” y “orgánico”, “comercio justo”, “no modificado genéticamente”, “sin hormonas y/o promotores de crecimiento”, y decenas de otras. 

Fuente: https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2022/01/19/desafios-y-oportunidades-en-la-diversificacion-de-la-produccion-y-exportacion-agroalimentaria/

Residuos vegetales se convierten en alimentos deliciosos y sustentables

El programa Cocina Lab, de nTV, mostró cómo descartes de hortalizas y frutas del Mercado Lo Valledor se convierten en una sopa y una compota creadas en la planta de CeTA en el Parque Tecnológico Laguna Carén.

Cada año 1.300 millones de toneladas de alimentos se van a la basura en el mundo, según datos de la FAO. En Chile, un proyecto de la Universidad Bernardo O´Higgins (UBO), el Banco de Alimentos del Mercado Lo Valledor y el Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA), está contribuyendo a reducir el desperdicio de alimentos en Chile, convirtiendo en sabrosas preparaciones verduras y frutas en buen estado que antes se desechaban.    

El proyecto se presentó en el capítulo “¿Qué nos aportan las frutas y verduras?”, del programa Cocina Lab, conducido por la periodista científica Andrea Obaid y el biólogo celular Alejandro Roth y que se transmite a través del canal cultural público nTV .

“En 2019 recuperamos más de 800 toneladas de alimentos, entre frutas y verduras, lo que equivale a 5,8 millones de raciones de alimentos que antes se iban a la basura, dice en el programa Hugo Espinosa, director de la Fundación Banco de Alimentos de Lo Valledor.

Esta institución recibe las donaciones de vegetales de locatarios del mercado, las que luego se convertirán en saludables platos que se entregan a centros de adultos mayores y niños y niñas en situación de vulnerabilidad.

En la planta de CeTA en Laguna Carén, los descartes de frutas y hortalizas se procesan para producir sopas y compotas. Las analistas de desarrollo de productos del centro, Débora Rojas y Jessam Marín, destacan el aporte de fibra, antioxidantes, vitaminas y minerales que aportan las hojas, tallos, pulpa y cáscara de los vegetales que se evitó descartar.

Jean Paul Veas, director ejecutivo de CeTA, subraya que el uso de la tecnología no solo permite crear alimentos nutritivos y sabrosos. En su producción, señala, son también fundamentales “conceptos de economía circular y sustentabilidad”.

Ver el capítulo n° 4 de Cocina Lab: “¿Qué nos aportan las frutas y verduras?”

Más detalles del proyecto de la UBO junto a CeTA y el Banco de Alimentos Lo Valledor  

Opinión: una “cuestión de etiquetas”

Por Juan Pablo Vivanco

Coordinador del Centro de Innovación Carén

Los sellos de advertencia “Alto en”, que son posibles de encontrar en una gran cantidad de alimentos envasados, han provocado un cambio en la conducta de los consumidores que en la actualidad va más allá de fijarse si un producto tiene mucha azúcar o sal.

Esta ley, que entró en vigor en el año 2016, tuvo un comienzo difícil, ya que no sólo la industria alimentaria puso reparos por los exigentes límites que se imponían, sino que también las personas desconfiaban de que este tipo de medidas pudieran cambiar sus hábitos de consumo de manera eficaz.

A cinco años desde su aplicación, la presencia de estos sellos ha provocado una serie de cambios en la industria: por una parte, los productores de alimentos, grandes y pequeños pudieron reformular algunas de sus productos para evitar un etiquetado riesgoso, ofreciendo alternativas e innovación en diversos alimentos; por otra, los consumidores comenzaron a elegir aquellos productos con menos sellos, cambiando su conducta y sus hábitos alimenticios.

El éxito del proceso llevó a que otros países replicaran la medida, como México, Perú e Israel, mientras que otra veintena estén en proceso de estudio de estos casos para implementar regulaciones similares.

Volviendo a nuestro país, el precedente que marcaron las etiquetas también provocó que un grupo de parlamentarios presentara un proyecto de ley para identificar alimentos veganos, es decir, aquéllos que en su formulación no poseen ningún ingrediente de origen animal o derivado de éstos. Este tipo de alimentación, que ha ido creciendo año a año entre la población a nivel mundial, responde a una necesidad por contar con alimentos nutritivos que estén elaborados con materias primas alternativas a las fuentes animales, que a la vez sean percibidos como saludables y sabrosos por parte de los consumidores que demandan este tipo de productos.

Por otra parte, los conceptos de “etiquetas limpias y claras” se están posicionando con fuerza y están cobrando cada vez más relevancia a nivel mundial, en donde Chile tampoco es la excepción. Si bien existen distintas interpretaciones de estas ideas, en términos generales se trata de que los alimentos contengan sólo los ingredientes estrictamente necesarios para su desarrollo y que además ellos sean claramente conocidos o identificables por parte de los consumidores. Esto implica una demanda creciente por ingredientes obtenidos de fuentes naturales para lograr el reemplazo de aditivos de origen sintético, sin pérdida de sus propiedades, tanto nutricionales como tecnológicas y organolépticas.

De esta forma, la innovación en alimentos adquiere un sentido mucho más amplio que el solo “crear alimentos llamativos y sabrosos”, ya que la tendencia muestra que la diversificación de ingredientes y materias primas va en aumento. Esto se sustenta en que cada vez hay una mayor demanda de los consumidores por alimentos formulados para cubrir cada una de sus necesidades específicas, que se perciban como más naturales, capaces de ayudar a su salud y bienestar, que además apunten a que las compañías ejerzan una responsabilidad desde el punto de vista ético, social y medioambiental.

La mayor fuerza motriz hacia las innovaciones viene de la mano del ecosistema del emprendimiento, que ha sabido detectar las necesidades del mercado y transformarlas en productos con interesantes propuestas de valor. Sin embargo, en muchas ocasiones se deben enfrentar brechas técnicas, como el suministro de ciertas materias primas de especialidad, así como aspectos regulatorios que han debido superar para avanzar. Esto también ha constituido desafíos importantes a nivel país que han incentivado a las empresas de mayor tamaño a sumarse a esta dinámica de innovación y a que existan diferentes focos especializados, tales como son los centros que CeTA tiene a lo largo de Chile.

La información contenida en las etiquetas de los alimentos responde a una tendencia que claramente llegó para quedarse, y no solo a nivel local, sino que mundial. Por eso es importante que como país continuemos impulsando la innovación en la industria, para consolidar el reconocimiento que Chile ha logrado con políticas públicas como la ley de etiquetado y publicidad de alimentos.

Centro de Envases y Embalajes de Chile (CENEM) lanza la primera edición de los Premios Viva Chile Packaging

Los Premios Viva Chile Packaging son una iniciativa del Centro de Envases y Embalajes de Chile – CENEM y nacen para para reconocer públicamente las buenas ideas e incentivar la creación en la industria de packaging chilena, en especial aquellas que favorezcan al desarrollo de un mundo sustentable.

Los Premios #VivaChilePackaging buscan incentivar la innovación, el desarrollo tecnológico y la creatividad asociada a la industria  de envases y embalajes en Chile, con foco en la economía circular, el atractivo visual para los consumidores, el cuidado y seguridad de los productos envasados y su funcionalidad, así como la innovación y el uso de nuevos materiales  e insumos.

También se busca reconocer los esfuerzos de la industria del packaging, proveedores de materias primas y empresas que ponen sus productos y marcas en envases destacados. Los envases presentados gozarán de gran prestigio y difusión en el país  y en otras regiones del mundo. Serán exhibidos y premiados durante una ceremonia especial con presencia en medios de prensa y redes sociales.


Los envases ganadores tendrán la oportunidad exclusiva de representar a Chile en el certamen más importante de la industria global del packaging: los WorldStar Award organizados por la Organización Mundial del Packaging  – WPO.

Para sumarse al evento de lanzamiento REGÍSTRESE AQUÍ.

Inscripciones Congreso Internacional Alimentario Foodture 202

El martes 28 de septiembre Espacio Food & Service realizará el primer Congreso Internacional Alimentario Foodture 2021, donde se discutirán los desafíos que enfrentamos del presente y futuro de la alimentación.

Espacio Food & Service nace el año 2011 con la finalidad de brindar un espacio de encuentro y de negocios, donde convergen las empresas, proveedores, organismos públicos y profesionales de la industria alimentaria.

El evento, que se desarrolla cada año en el Centro de Eventos y Convenciones Espacio Riesco, es considerado el más importante de la industria alimentaria en Chile y un referente a nivel Latinoamericano.

Espacio Food & Service está categorizada como una feria internacional, que recibe en cada edición a más de 22 mil personas, quienes se reúnen para observar las últimas novedades y tendencias en productos, servicios y tecnologías. Además, los participantes pueden conocer en qué está el mercado, los nuevos requerimientos de la autoridad y finalmente las tendencias del sector. Es una instancia que además permite generar nuevas oportunidades de negocios.

Este año se realizará el primer Congreso Internacional Alimentario, el que será en modalidad online. Para ser parte de este evento es necesario registrarse en la página web de Espacio Food Service.

Centro de Innovación Carén es inaugurado virtualmente con la comunidad

Las nuevas instalaciones del Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA), ubicadas al interior del Parque Carén de la Universidad de Chile, fueron presentadas a través de un evento online público. En la oportunidad participaron destacados exponentes de la industria alimentaria.

El jueves 12 de agosto se realizó la inauguración virtual del Centro de Innovación Carén, las nuevas instalaciones del Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA), que dará respuesta a las necesidades de la industria alimentaria para la zona central del país.

El evento fue abierto a la comunidad y un centenar de personas pudo apreciar cómo es el nuevo centro y los desafíos que tiene la industria en la actualidad. Esto fue posible gracias a la presencia de destacados invitados, quienes participaron de un panel de conversación donde se abordó la importancia de contar con un centro como este en el país, tanto para la economía como para emprendedores, empresas e investigaciones académicas.

Fernanda Faúndez, encargada de Vinculación y Desarrollo del CeTA, estuvo a cargo de la presentación de la instancia, mientras que Jean Paul Veas, director ejecutivo de la entidad, moderó el panel de conversación. Además, el gerente de capacidades de Corfo, Fernando Hentzchel, dio la bienvenida a todos los asistentes conectados.

El panel fue integrado por el académico de la Pontificia Universidad Católica, Eduardo Agosín; la CEO de The Imperfect Project, Adriana Behm; la Gerente de Innovación Corfo, Rocío Fonseca; el CEO de NotCo., Matías Muchnick; el Gerente General de Orizon, Rigoberto Rojo y la Gerente de Transforma Alimentos, Graciela Urrutia.

Los panelistas fueron divididos en dos grupos: el primero de ellos estuvo compuesto por los representantes de Transforma Alimentos, Corfo y la Universidad Católica, quienes expusieron sobre las oportunidades que ofrece la instalación de un centro de CeTA para el futuro, respecto a la innovación y a la posibilidad de diversificar la matriz alimentaria como opciones para el emprendimiento en Chile. El segundo grupo, en tanto, fue integrado por los CEOs de NotCo. y de The Imperfect Project, junto al gerente general de Orizon, quienes conversaron sobre los desafíos en innovación y el desarrollo de productos que potencia CeTA.

Matías Muchnick, quien lidera una de las empresas más exitosas de Chile y que recientemente recibió la categoría Unicornio, destacó cómo el Centro de Innovación Carén permitirá abrir una nueva gama de negocios a miles de emprendedores que tienen revolucionarias ideas para implementar en el país y el mundo.

Cuanto más nosotros acerquemos el laboratorio a la realidad es cuanto más valor vamos a generar (…) Para nosotros CeTA es eso, acerca la ficción a la realidad, nos acerca a probar más rápido los productos, a fallar más rápido y a generar mejora continua mucho más rápido. Es lanzar, probar, mejorar. Antiguamente nos demorábamos, en promedio, dos años o tres años, la industria en general se demora hasta cuatro años en un producto, y nosotros en NotCo. nos estamos demorando 3 meses, y eso que no tenemos a CeTA”, indicó el CEO de NotCo.

El Centro de Innovación Carén fue inaugurado, de forma presencial, el pasado 28 de julio, oportunidad en la que estuvieron presentes los ministros de Economía, Fomento y Turismo, Lucas Palacios, y de Agricultura, María Emilia Undurraga, además del vicepresidente de Corfo, Pablo Terrazas, y los rectores de la Universidad de Chile y de la Pontificia Universidad Pontificia, Ennio Vivaldi e Ignacio Sánchez, respectivamente.

CeTA inaugura Centro de Innovación Carén en Santiago

Con el objetivo de incorporar de forma intensiva las variables I+D+i a los procesos productivos de la industria alimentaria, el nuevo recinto busca constituirse como un centro de pilotaje y escalamiento de productos que aporte valor a iniciativas tanto de empresas como emprendedores.

Sus operaciones se inician con seis líneas de trabajo, las que irán aumentando progresivamente hasta completar 19 para el año 2023.

Santiago, 28 de julio de 2021.- Con la presencia  los ministros de Economía, Lucas Palacios y de Agricultura, María Emilia Undurraga; el vicepresidente ejecutivo de CORFO, Pablo Terrazas; los rectores de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, y de la Pontificia Universidad Católica, Ignacio Sánchez, y la presidenta del directorio de CeTA, Pilar Parada, hoy fue inaugurado el Centro Carén, la última iniciativa del Centro Tecnológico para la Innovación en Alimentos (CeTA), marcando un punto de inflexión para la industria de este mercado.

Con una planta de 1.065 m2, el recinto ubicado dentro del Parque Carén de la Universidad de Chile, en Pudahuel, busca constituirse como un centro de pilotaje que entregue respuestas a las crecientes necesidades de la industria de alimentos. De esta forma, emprendedores, investigadores y empresas podrán testear tecnologías de procesamiento para entregar el mayor valor agregado a las materias primas nacionales, a través de la innovación en nuevos productos.

Su estructura se basa en un diseño sustentable, de vanguardia y enfocado en la economía circular. En su primera fase, tendrá seis líneas de procesos, enfocadas al desarrollo de ingredientes a partir de materias primas agropecuarias, con foco en las necesidades y tendencias del mercado de etiqueta limpia, buscando escalar a nivel piloto los desarrollos realizados en investigación en las universidades y empresas especializadas. Para el 2023 se espera operar con 19 líneas de trabajo que abarquen las distintas necesidades del sector.   

El vicepresidente ejecutivo de CORFO, Pablo Terrazas, agregó que “es un orgullo ver que hoy se inaugura el primer CeTA de la zona central, que se une al del norte y sur de nuestro país, y que contó con el apoyo de Corfo. Iniciativas como estas permiten que nuestros emprendedores, a través de la innovación, agreguen valor a sus proyectos, para así convertir a Chile en una potencia agroalimentaria de talla mundial, de cara a la reactivación sostenible de nuestra economía”.

En esta misma línea, el ministro de Economía, Lucas Palacios, destacó que “el desarrollo del país es tarea de todos y la inauguración de este centro marca un hito, porque permitirá mejorar y facilitar el acceso a la innovación, generando un espacio donde científicos y académicos podrán trabajar junto a grandes empresas, pero también de la mano de emprendedores de toda la zona central, quienes podrán conseguir ese empuje que necesitan para convertir su idea, en un negocio. Hoy vemos consolidado un proyecto que fortalecerá al rubro alimentario chileno, haciéndolo más competitivo, con productos más saludables y que dará un nuevo impulso a una industria clave para el futuro de Chile. Un país que potencia la innovación es un país más resiliente y un lugar con más y mejores oportunidades”.

Por su parte, la ministra de Agricultura, María Emilia Undurraga, señaló que  “hoy concretamos un gran hito con la inauguración de este centro tecnológico, que representa además el espíritu de uno de nuestros ejes de trabajo, que es la modernización, la innovación y la competitividad, a través de una  iniciativa público-privada que nace gracias al compromiso de diversos actores, incluyendo a la academia y permitiéndonos  disminuir  las brechas identificadas en la industria de alimentos, buscando un desarrollo más diversificado, sustentable y que contribuya al crecimiento de las exportaciones. Felicito a todos quienes han sido parte y han creído en este proyecto, que beneficiará a emprendedores y Pymes ligadas al mundo rural, agrícola y forestal, permitiendo el desarrollo de sus innovaciones, productos sanos, sustentables, con valor agregado y con un mayor aporte nutritivo”.

En tanto, el rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, indicó que “la industria alimentaria es una de las áreas estratégicas en las que la colaboración público-privada puede mejorar la calidad de vida de la población en general. Nos enorgullece que este tipo de trabajo transdisciplinario se potencie con el nuevo Centro de Innovación del Parque Carén de la Universidad de Chile y esperamos que se vaya ampliando a cada vez más áreas”.

Por su parte, el rector de la Pontificia Universidad Católica, Ignacio Sánchez, agregó que “estamos muy contentos como universidad con la inauguración de este centro que permitirá acelerar el desarrollo innovador de alimentos con impacto global, gracias a una infraestructura de pilotaje única, a lo largo del territorio, fortaleciendo un trabajo conjunto entre la academia y el sector productivo, particularmente con pequeñas y medianas empresas”.

El Centro de Innovación Carén es la iniciativa más importante emprendida por CeTA desde su fundación. Las obras iniciadas en octubre de 2019 significaron una inversión de 59.000 UF, las que avanzaron con celeridad superando las dificultades derivadas de la pandemia, permitiendo el inicio inmediato de operaciones. Por otra parte, en equipamiento de alto estándar se han invertido hasta ahora alrededor de 400 millones de pesos.

Jean Paul Veas, director ejecutivo de CeTA, destacó este hito como el más importante en la historia de la corporación. “Con este nuevo centro, CeTA cuenta con el potencial para atender demandas no solo de empresas, sino que también iniciativas de emprendedores y proyectos de investigadores de las universidades. Esto permitirá generar un cambio sin precedentes en el ecosistema de la innovación en el rubro alimenticio nacional. Con el inicio de operaciones del Centro de Innovación Carén, CeTA consolida su rol en la industria alimentaria apuntando a fortalecer al sector como un pilar del desarrollo país”.

El Centro Tecnológico para la Innovación en Alimentos (CeTA), es una corporación originada al alero de CORFO, dependiente del Ministerio de Economía.

Características principales Centro Carén
El Centro Carén fue concebido con un diseño de vanguardia, que permite una panorámica en 360 grados del Parque Carén, de la Universidad de Chile. El Centro abarca un área de 1.065 m², con 544 m² dedicados al pilotaje y prototipaje, 110 m² de área para laboratorio de control de procesos, y 40 m² de bodegas, dejando un 10% de la superficie para oficinas y salas de reuniones.

Seis líneas de producción
1.- Línea de desarrollo de salsas. Desarrollo de productos semi líquidos o viscosidad media a partir de materias primas hortofrutícolas y/o pecuarias.
2.- Línea de aceites. Extracción y estabilización de aceites de materias primas y subproductos de la cadena agroindustrial
3.- Línea de snacks extruidos. Desarrollo de nuevos productos tipo snacks, como cereales para el desayuno, soufflés, entre otros.
4.- Línea de aislados proteicos. Nuevas alternativas de aislados proteicos para desarrollo de nuevos productos, siguiendo tendencias plant based.
5.- Línea de ingredientes/colorantes. Desarrollo de ingredientes y aditivos
6.- Línea de fermentados. Nuevos productos con procesos de fermentación para desarrollo de productos simbióticos (prebióticos, probióticos).

Centro de Innovación Sur de CeTA es visitado por autoridades regionales

Director de Corfo Araucanía y gerente de Capacidades Tecnológicas de Corfo, como así también el recientemente electo gobernador de la región, visitaron las dependencias sureñas de CeTA, ubicadas en la Universidad de La Frontera. En la oportunidad pudieron ver los proyectos desarrollados y la capacidad de las instalaciones que la han convertido en un referente en la industria de la alimentación.

El Centro de Innovación Sur del Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA) se ha transformado en un punto de encuentro entre la innovación y emprendedores y pymes de la zona sur de Chile. Esto ha sido posible gracias a la diversa variedad de proyectos en desarrollo, utilizando como materias primas arándanos, maqui y otros frutos del sector.

Considerando la importancia de las instalaciones, un trabajo en conjunto de CeTA y la Universidad de La Frontera (UFRO), el jueves 8 de julio autoridades regionales visitaron el Centro de Innovación para conocer el funcionamiento, la forma en que se trabaja y los proyectos desarrollados en el lugar.

En la oportunidad estuvieron presentes Patricio Esparza, director de Corfo Araucanía; Luciano Rivas, gobernador electo de la región, y Fernando Hentzchel, gerente de Capacidades Tecnológicas de Corfo. Las autoridades fueron recibidas por Jean Paul Veas, gerente general de CeTA, por el Dr. Eduardo Hebel, rector de la UFRO y por Luis Torralbo, director del Instituto de Agroindustria.

De tres centros con los que cuenta CeTA, el del sur fue el primero en ser inaugurado. Actualmente cuenta con diversas líneas productivas y con 45 equipos para pilotar, prototipar y hacer un escalamiento industrial de productos.

El director de Corfo Araucanía, Patricio Esparza, indicó que “como Corfo estamos siempre orientados a potenciar iniciativas que ayuden a los emprendedores a mejorar su producto o diversificarlo. El CeTA, financiado con recurso públicos, es una oportunidad para quienes necesiten asesoría, desde cómo mejorar una etiqueta hasta cómo añadir valor agregado a sus productos”.

En tanto, el gobernador electo de La Araucanía, Luciano Rivas, destacó cómo se ha potenciado el trabajo desde los emprendedores locales y cooperativas. “Hoy lo que estamos buscando es pasar de las materias primas a alimentos con mayor funcionalidad. Es muy interesante el acompañamiento, desde el proceso hasta el embalaje, y estas son alternativas que estamos ofreciendo a un mundo que nos exige nuevas formas de alimentación. Este es un apoyo al desarrollo territorial, al abrir líneas productivas distintas, y las conclusiones son absolutamente positivas para nuestro crecimiento regional”, detalló.

Para Fernando Hentzchel, gerente de Capacidades Tecnológicas de Corfo, la situación de los emprendedores de la industria de la alimentación era un problema, ya que no contaban con espacios en donde pilotar nueva oferta y nuevas formas de agregar valor a productos endémicos, como berries y leguminosas. En ese sentido, recalcó los avances que se han logrado en el Centro de Innovación Sur, desde donde se han producido snacks de legumbres y productos frutícolas que responden a dietas como la keto y vegana.

Respecto al aporte académico que se realiza a los productos, Eduardo Hebel, rector de la UFRO, indicó que “acá tenemos una investigación aplicada, una investigación con sentido que va en beneficio de las personas y de la calidad de vida, no solo desde el punto de vista nutricional, sino de estimular las pymes, mipymes y también ser un motor de la economía regional con una investigación que está aportando a movilizar los distintos sectores productivos”.

En tanto, Jean Paul veas, gerente general de CeTA, hizo hincapié en los conceptos que guían a los proyectos desarrollados en las instalaciones, como los de innovación, economía circular y agregación de valor a las materias primas y a los productos terminados. “En ese sentido, esperamos que esta línea de trabajo continúe no solo en el sur, sino que también en Coquimbo y en la región Metropolitana, donde se ubican los otros centros de CeTA”, puntualizó.