

Su marca, Loma Roja, actualmente desarrolla jugo, mermelada y té elaborados a partir de murta, aprovechando los excedentes de fruta fresca para generar nuevos productos que permitan diversificar la oferta y potenciar este berry nativo de la provincia de Arauco.
“Mi interés por la murta nació hace varios años, mientras realizaba mi práctica profesional en un huerto de arándanos. Ahí me llamó mucho la atención todo el mundo productivo que existe detrás de un fruto, desde el trabajo en el campo hasta los procesos industriales, la exportación y la llegada al mercado. Fue entonces cuando surgió la inquietud de trabajar con la murta, un fruto que es nuestro, nativo, con toda una identidad territorial ligada al sur de Chile”, comenta.
El trabajo junto a CeTA Sur se enfocó desde el comienzo en desarrollar procesos que posteriormente pudieran ser replicados en su propia sala de elaboración, utilizando como materia prima la fruta congelada disponible.
“Más que enfrentar grandes dificultades, el desafío estuvo en tratar adecuadamente la fruta y mantener siempre el foco en obtener productos lo más naturales posible y con una calidad que permitiera diferenciarlos en el mercado”, señala.
Francisco destaca que el acompañamiento de CeTA permitió avanzar paso a paso mediante reuniones, visitas técnicas y trabajo colaborativo hasta concretar los desarrollos, otorgando además respaldo técnico para proyectar su comercialización.
“Para nosotros ha sido súper importante contar con el apoyo de CeTA, porque nos da el respaldo de una institución dedicada a la investigación alimentaria. Además, tienen una red de contactos y capacidades que nos entrega tranquilidad, porque sabemos que lo que estamos haciendo está bien desarrollado y validado. Eso nos da sustento para proyectar la distribución de nuestros productos primero en la región y, más adelante, en todo el país.”

Actualmente, Muñoz trabaja en el paso de trabajar como persona natural hacia el desarrollo de la marca “Loma Roja”, con la expectativa de iniciar una primera etapa de comercialización en las provincias de Arauco y Concepción para luego expandirse a nivel nacional, idealmente entre Santiago y Puerto Montt.
Su mirada de largo plazo también contempla incorporar otros berries nativos, como maqui y michay, además de desarrollar nuevas categorías de productos, desde jugos, mermeladas y té hasta propuestas de mayor sofisticación, como bebidas como cervezas y sours o productos cosméticos.
Finalmente, Muñoz hace una invitación a otros productores a mirar la innovación como una oportunidad de crecimiento:
“Nadie debería quedarse sólo con la materia prima. El mercado demandará cada vez más especialización y valor agregado. Qué mejor que entregar ese valor desde la misma producción, transformando lo que hacemos en algo distinto y con identidad. Esa es la invitación: innovar, sumar capacidades y desarrollar productos que nos permitan ser cada vez más competitivos.”






