
La salud digestiva ha ganado relevancia por el creciente conocimiento sobre la microbiota intestinal, el conjunto de microorganismos que habita nuestro intestino y que participa en procesos vinculados con la absorción de nutrientes y el funcionamiento del sistema inmune.
La alimentación tiene un papel importante en su composición. Desde el INTA de la Universidad de Chile destacan especialmente el aporte de la fibra dietaria y de componentes de los alimentos que sirven de sustrato para distintas bacterias intestinales.
En Chile, los datos muestran espacio para avanzar. La Encuesta Nacional de Consumo Alimentario registró consumos medianos de fibra de aproximadamente 9,7 a 13,8 gramos diarios, según sexo y macrozona, mientras que la Organización Mundial de la Salud recomienda al menos 25 gramos diarios para personas mayores de 10 años.
La Encuesta Nacional de Salud 2016-2017 también mostró que sólo un 15% de la población mayor de 15 años declaraba consumir cinco o más porciones diarias de frutas y verduras.
Este escenario abre posibilidades para emprendedores, startups y empresas: productos con mayor contenido de fibra, nuevas formulaciones a partir de legumbres, cereales, frutas y hortalizas, ingredientes funcionales, alimentos fermentados o formatos que faciliten incorporar estos componentes a la alimentación cotidiana.
El desafío no es sólo sumar un ingrediente, sino desarrollar productos que sean estables, atractivos, técnicamente viables y adecuados a la normativa vigente.
En CeTA, estas oportunidades pueden abordarse desde el desarrollo de formulaciones y prototipos hasta el pilotaje, escalamiento y validación de nuevos alimentos, utilizando capacidades vinculadas a ingredientes funcionales, fermentación, bioprocesos y extrusión.
Transformar el conocimiento sobre salud digestiva en alimentos que las personas realmente quieran y puedan incorporar a su vida cotidiana es también un desafío de innovación.
Fuentes: Encuesta Nacional de Consumo Alimentario (MINSAL); Encuesta Nacional de Salud 2016-2017 (MINSAL); INTA, Universidad de Chile; Organización Mundial de la Salud.
