

¿Cómo transformar la biodiversidad en una oportunidad concreta para el desarrollo local? Esa es una de las preguntas que busca responder el proyecto “Caracterización de patrones de consumo y producción no sostenibles para mejorar las políticas que fortalezcan la biodiversidad y los servicios ecosistémicos”, iniciativa ejecutada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) junto al Ministerio del Medio Ambiente (MMA), con financiamiento del Fondo de Biodiversidad de Kunming.
En este contexto, CeTA Zona Norte desarrolla la consultoría “Desarrollo de una Pasta Saborizada en base a Chochas (Calyptraea trochiformis)”, una iniciativa liderada técnicamente por Lorena Pacheco, jefa de Innovación de CeTA Zona Norte, que busca generar alternativas de valor agregado a partir de este recurso marino extraído de manera sustentable en Puerto Aldea, Región de Coquimbo.
“Desde CeTA Zona Norte abordamos este desarrollo como una oportunidad de innovación alimentaria con base en biodiversidad local. Trabajar con un recurso como la chocha implica no solo pensar en su transformación en un alimento, sino también en asegurar su inocuidad, su estabilidad tecnológica y su potencial como ingrediente con identidad territorial, siempre bajo criterios de sostenibilidad y trazabilidad desde su origen en una AMERB”, explica Lorena Pacheco, jefa de Innovación de CeTA Zona Norte.
La chocha es un molusco que habita ecosistemas costeros de gran relevancia ecológica, especialmente asociados a pastos marinos. Además de su valor ambiental, representa una oportunidad para impulsar modelos productivos que integren conservación, innovación y desarrollo económico local.
Según explica Viviana Maturana Nanjari, coordinadora del proyecto en PNUD, “este producto se vincula con la identificación y puesta en valor de un molusco que habita en ecosistemas singulares, como los pastos marinos. Su historia está marcada por procesos de sobre extracción que, en épocas pasadas, lo llevaron casi a la extinción”.
Actualmente, añade, la situación es distinta. “Este recurso vuelve a ser extraído de manera sustentable gracias a la organización de los habitantes de Puerto Aldea, quienes, a través de su Asociación Gremial, solicitaron y gestionaron la conformación de un Área de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB) como herramienta para el manejo responsable, la conservación del ecosistema y el desarrollo local”.
Uno de los atributos más relevantes de esta iniciativa es el origen de la materia prima. Las chochas utilizadas para el desarrollo del prototipo provienen de un Área de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB), mecanismo que permite asegurar una extracción responsable y trazable, promoviendo la conservación de la biodiversidad marina y el desarrollo sustentable de las comunidades costeras.
“Impulsar un producto como la pasta de chocha permite generar desarrollo local a partir de un recurso propio del territorio, promoviendo una extracción sustentable que protege la biodiversidad marina y los ecosistemas de Puerto Aldea”, destaca Maturana.
La profesional agrega que esta iniciativa también contribuye a fortalecer el tejido social y productivo local. “Además, fortalece el rol de las mujeres y las comunidades costeras en la cadena productiva, agregando valor a productos locales y ofreciendo al consumidor una alternativa con identidad territorial, trazabilidad y compromiso ambiental”.
El proyecto es resultado de la articulación de diversos actores públicos, internacionales, técnicos y comunitarios: “El financiamiento proviene del Fondo de Biodiversidad de Kunming, mientras que la ejecución y coordinación técnica se desarrollan a través de la alianza estratégica entre el Ministerio del Medio Ambiente y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo”, explica Maturana.
Asimismo, señala que la iniciativa recoge aprendizajes previos impulsados en el territorio. “El proyecto recoge aprendizajes y primeros acercamientos generados previamente por iniciativas como Proyecto Humboldt, que permitió fortalecer el vínculo con el territorio y avanzar en temas de conservación y desarrollo local”.
En terreno, un papel fundamental lo desempeñan las organizaciones locales. “Un rol clave lo cumplen la Asociación Gremial de Puerto Aldea y la Cooperativa Aldea del Puerto, cuya confianza, conocimiento del ecosistema y compromiso con la extracción sustentable hacen posible impulsar este tipo de iniciativas. Son las propias organizaciones locales quienes lideran y dan sentido al proyecto, aportando experiencia, identidad territorial y una mirada de largo plazo vinculada al cuidado de la biodiversidad y al bienestar de la comunidad”, señala.
Dentro de esta iniciativa, CeTA Zona Norte aporta infraestructura especializada, capacidades tecnológicas y conocimiento en desarrollo de alimentos para transformar un recurso local en una propuesta innovadora con potencial de mercado.
“CeTA aporta apoyo técnico, infraestructura y tecnología para transformar la chocha en un prototipo de pasta con valor agregado, inocuidad y proyección comercial, fortaleciendo la innovación alimentaria local y el desarrollo de un producto de origen sostenible vinculado a la biodiversidad”, destaca la coordinadora del proyecto.
Como parte de este trabajo, a mediados de mayo CeTA realizó una degustación piloto en el Restaurant Bakulic de Coquimbo, integrante del Barrio del Mar, instancia en la que representantes de instituciones públicas, organizaciones locales, actores del ecosistema gastronómico y potenciales consumidores pudieron conocer y probar preparaciones elaboradas a partir de chocha, incluyendo una pasta y un mousse saborizados.
La actividad permitió validar atributos sensoriales de los productos, acercar la innovación al mercado y recoger retroalimentación relevante para las siguientes etapas de desarrollo.
“La etapa de degustación nos permite acercar el desarrollo al entorno real de consumo, lo que es clave en cualquier proceso de innovación alimentaria. Estos espacios de validación nos entregan información valiosa sobre atributos sensoriales y aceptación del producto, y permiten seguir ajustando el prototipo de pasta de chocha para avanzar hacia una posible escalabilidad con impacto en las comunidades de Puerto Aldea”, señala Pacheco.
Actualmente, el proyecto se encuentra en una etapa piloto de desarrollo y validación tecnológica del prototipo de pasta de chocha, avanzando en pruebas técnicas y en la generación de aprendizajes para una futura escalabilidad. Entre los próximos desafíos destacan la postulación a capitales que permitan habilitar equipamiento para el procesamiento de alimentos en Puerto Aldea, avanzar en sistemas de trazabilidad, desarrollar estudios de mercado y ampliar la oferta de productos derivados de este recurso.
“Todo esto es clave para fortalecer una propuesta sostenible, con identidad territorial y proyección económica para la comunidad”, afirma Maturana.
Más allá del desarrollo de un nuevo producto alimentario, la iniciativa busca demostrar que la conservación puede convertirse en una herramienta efectiva para impulsar economías locales más sostenibles.
“El principal impacto de esta iniciativa es demostrar que la biodiversidad puede transformarse en una oportunidad concreta de desarrollo local sostenible, combinando extracción responsable, innovación alimentaria y fortalecimiento comunitario (…) Es relevante replicarlo porque muestra que las comunidades costeras pueden agregar valor a sus recursos locales sin aumentar la presión sobre los ecosistemas, incorporando además enfoque de género, identidad territorial y nuevas oportunidades económicas. También evidencia la importancia de articular financiamiento, apoyo técnico y organización comunitaria para avanzar hacia modelos productivos más sustentables y resilientes”, concluye Maturana.
La experiencia desarrollada en Puerto Aldea muestra cómo la innovación alimentaria puede contribuir simultáneamente a la conservación de los ecosistemas, la valorización de los recursos marinos y la generación de nuevas oportunidades para las comunidades costeras, transformando la biodiversidad en un motor de desarrollo sostenible. Con ello, CeTA también está comprometido en los territorios del país.



