
El origen de NAUT se encuentra en una inquietud concreta: la falta de opciones que realmente equilibraran nutrición, sabor y transparencia en sus ingredientes. A partir de esa búsqueda, el equipo identificó una oportunidad en un alimento ampliamente conocido, pero poco explorado en innovación: el garbanzo.
“Nos dimos cuenta de que muchas bebidas vegetales eran principalmente agua, con pocos nutrientes y listas de ingredientes difíciles de entender. Queríamos hacer algo distinto, desde alimentos reales”, señala Francisca Castañeda, fundadora de NAUT y nutricionista.
Este punto de partida dio forma a una propuesta que revaloriza una legumbre tradicional, transformándola en una bebida versátil, con textura suave y un perfil sensorial capaz de integrarse en el consumo cotidiano.
El paso desde esa intuición inicial hacia un producto concreto implicó un proceso técnico y sostenido de desarrollo. Uno de los principales desafíos fue lograr una formulación que mantuviera el valor nutricional del garbanzo sin comprometer sabor ni funcionalidad.
En ese camino, el acompañamiento del Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria permitió optimizar procesos, escalar pruebas y validar el producto en condiciones más cercanas a la industria, aportando capacidades clave para su consolidación.
“El proceso fue muy iterativo. Ajustamos muchas veces hasta lograr una bebida equilibrada, que funcionara bien sola, en café o en preparaciones”, explica Castañeda.
Este trabajo se vio fortalecido por el apoyo de CORFO, cuyo financiamiento e instrumentos de innovación facilitaron avanzar desde etapas tempranas hacia un desarrollo con proyección comercial.
Uno de los atributos centrales de NAUT es su enfoque de “etiqueta limpia”, entendido como una formulación basada en ingredientes reconocibles y comprensibles para las personas. Este concepto, cada vez más valorado por los consumidores, implicó un desafío técnico relevante: lograr estabilidad, textura y sabor sin recurrir a aditivos innecesarios.
“Para nosotros, la etiqueta limpia no es marketing: es volver a alimentos simples, transparentes y honestos”, afirma Francisca Castañeda.
El resultado es una bebida vegetal con base real de alimentos, buen aporte nutricional y versatilidad de uso, capaz de responder a distintas ocasiones de consumo sin perder coherencia con su propuesta original.
Más allá del producto, el desarrollo de NAUT evidencia el valor del ecosistema de innovación alimentaria en Chile. La articulación entre financiamiento público, infraestructura tecnológica y redes de apoyo permite acelerar procesos y fortalecer emprendimientos con base científica.
“Contar con apoyo técnico, infraestructura y redes marca una gran diferencia. Permite avanzar más rápido y tomar mejores decisiones”, agregó Castañeda.
Actualmente, NAUT busca consolidarse como una alternativa real dentro del mercado de bebidas vegetales, promoviendo una alimentación basada en ingredientes simples, nutritivos y cercanos. Su propuesta no solo apunta a diversificar la oferta, sino también a revalorizar materias primas tradicionales desde una lógica innovadora.
En este contexto, la colaboración con el Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria da cuenta de cómo la ciencia y la tecnología pueden potenciar desarrollos con impacto, aportando a una industria alimentaria más consciente, transparente y conectada con los desafíos actuales.
“Si logramos que más personas incorporen el garbanzo en su día a día, estaremos aportando a una forma de alimentarse más simple y nutritiva”, concluyó Francisca Castañeda.


