
Con presencia en las regiones de Coquimbo, Metropolitana y el Biobío, CeTA cerró 2025 como un actor central del ecosistema de innovación aplicada, acompañando a empresas, startups y emprendimientos desde la idea inicial hasta el prototipo validado y listo para escalar. El año estuvo marcado por una mayor demanda por soluciones concretas, una fuerte orientación a mercado y el auge de proyectos ligados a la economía circular y la valorización de subproductos.
“Lo que marcó 2025 fue la consolidación de CeTA como un socio tecnológico de largo plazo para el sector alimentario chileno, capaz de acompañar desde una idea hasta un producto validado y escalable, con foco en valor agregado, sostenibilidad e impacto territorial”, señala Verónica Céspedes, jefa de Negocios de CeTA.
En el norte, una hamburguesa hecha con algas locales se convirtió en un novedoso símbolo de la innovación regional del año. No es sólo una curiosidad gastronómica: es el resultado de un trabajo sistemático de CeTA Norte para apoyar a empresas y emprendimientos en la transformación de recursos marinos y agrícolas en nuevos alimentos con valor agregado.
En las instalaciones de Nutrisco, en el sector de La Herradura, en Coquimbo, el centro de innovación de CeTA en la zona norte destacó en 2025 por el desarrollo de prototipos como conservas gourmet de ostiones al merkén, jugos liofilizados de aloe vera y copao, extruidos de setas comestibles, snacks de papaya e incluso cold brew. A esto se sumaron casos de economía circular, como gomitas de betarraga, harina enriquecida con algas y conservas a partir de descartes acuícolas.
El trabajo territorial fue otro sello: talleres con INDAP y la Seremi de la Mujer, vinculación con universidades regionales, visitas a comunas alejadas de la conurbación y la adjudicación de proyectos estratégicos como FRDP Coquimbo, PDT Viento Norte y Viraliza Formación en Arica. También destacó la articulación con redes como Red MAI y Nodo CIV-VAL.
Un capítulo aparte es el que se está desarrollando con el Programa AgroMar, que, al igual que Viraliza y talleres específicos, se ha transformado en un modelo que CeTA buscará replicar en otras regiones del país, de la mano de instituciones públicas y privadas del norte, centro y sur de Chile.











En la Región Metropolitana, el Centro de Innovación de Parque Laguna Carén vivió su año más intenso, con niveles de uso cercanos al 90% de su capacidad instalada, consolidándose como un nodo central para servicios complejos de I+D, validación tecnológica y escalamiento industrial, especialmente para startups foodtech y empresas en fase de crecimiento.
Durante 2025, el centro se enfocó en prototipos y formulaciones avanzadas, así como en el pilotaje y validación de procesos productivos mediante tecnologías como biorreactores, secado por aspersión y extrusión. También destacó por su trabajo en escalamiento tecnológico para startups y empresas, servicios de I+D bajo contrato y apoyo a proyectos Corfo, junto con el uso intensivo de equipamiento de extrusión y procesamiento continuo, concentración, secado y validación piloto, además de infraestructura habilitada para pruebas semiindustriales.
Uno de los hitos más relevantes fue la puesta en marcha de una línea de biorreactores de última generación, que permite cerrar todo el ciclo del bioproceso —desde el cultivo hasta la purificación— para desarrollar proteínas, pigmentos y compuestos funcionales de alto valor. Esta infraestructura abrió nuevas posibilidades para innovaciones basadas en fermentación de precisión y biotecnología aplicada.
La planta de CeTA Zona Centro, ubicada en Laguna Carén, formó parte de la vitrina internacional de la IDF World Dairy Summit 2025, encuentro que por primera vez se realizó en Latinoamérica, con Chile como país anfitrión. En ese contexto, recibió la visita técnica de una delegación integrada por más de una decena de representantes de distintos países, interesados en conocer las capacidades instaladas de CeTA para el sector lácteo.















Desde Coronel, en la planta ubicada en las instalaciones de Nutrisco, en el sector de Lo Rojas, CeTA Sur reforzó su rol como plataforma de desarrollo territorial, con foco en alimentos, subproductos marinos y economía circular. El centro destacó por servicios de pilotaje y maquila en deshidratación y concentración de productos líquidos, y por el desarrollo de cremas y pastas untables como Vegadelphia y Ajitito, además de conservas y jugos naturales de fruta.
También prestó servicios con resolución sanitaria para clientes como Delavid (orujo de uva deshidratado) y Kapia (extracto antioxidante de cebolla), abriendo nuevas oportunidades comerciales para emprendimientos regionales.
Su despliegue territorial incluyó trabajo con pesca artesanal en Lebu, salidas a terreno en Ñuble y Biobío, la adjudicación de proyectos Súmate a Innovar, participación técnica en Viraliza Formación y una convocatoria FIA, además de su integración al Plan de Fortalecimiento Industrial del Biobío. A esto se sumó una activa articulación con CorpArauco, Sercotec Talcahuano y ProChile Biobío.





















En 2025, la innovación alimentaria impulsada por CeTA continuó al alza, con un aumento sostenido de proyectos de I+D+i, una mayor colaboración con empresas y emprendedores, y una visibilidad creciente en medios especializados.
Entre los hitos del año se destacan la distinción del presidente del Directorio de CeTA, Roberto Neira, como Profesor Emérito de la Universidad de Chile, así como la incorporación de María Angélica Fellenberg, académica de la PUC, y del profesor Francisco Pérez Bravo, director del INTA, al Directorio. Además, CeTA fue constantemente consultado como organismo experto tanto por medios nacionales como sectoriales, y publicó columnas de opinión sobre temas relevantes de la industria alimentaria.
La institución también participó en instancias relevantes como el Encuentro de Ecosistemas de Emprendimiento de Corfo y la Feria Internacional Food & Service 2025. En estas y otras instancias de alcance nacional, CeTA mostró innovaciones desarrolladas junto a empresas y emprendedores de distintas regiones y avances en el escalamiento de proyectos, entre ellos Mix Pop, Bonday, Vegadelphia, Collagen Fans, Paleatos, AWA Solar, Ostiones Marbella, Yu-yo Burgers y Dulce Salud.
CeTA impulsó además iniciativas de economía circular con empresas como Camanchaca y Culinary, y fortaleció la colaboración con aliados estratégicos como Transforma Alimentos, Inacap, Nutrisco y FIA.
A nivel internacional, durante 2025 se consolidaron acuerdos de colaboración con Eatable Adventures, se recibieron visitas de empresas de Colombia, Uruguay y México, y se sumaron visitas técnicas de compañías globales como Cargill, así como la participación de CeTA en instancias internacionales como el World Dairy Summit, fortaleciendo el intercambio y la proyección de capacidades para el pilotaje, validación y escalamiento de soluciones alimentarias.

































Tras años de construcción y consolidación, CeTA entra en 2026 con un desafío clave: escalar la innovación. Su objetivo sigue siendo apoyar desarrollos que no sólo sean creativos, sino que integren todo el proceso, desde el diseño técnico y el pilotaje hasta el escalamiento industrial.
Este año, CeTA potenciará su capacidad para llevar soluciones desde etapas tempranas hasta su validación en entornos productivos reales, asegurando la confidencialidad y la propiedad intelectual de cada proyecto. El foco está en acelerar la transferencia tecnológica, generar nuevos modelos de negocio a partir de subproductos y promover una innovación alimentaria con impacto territorial y social.
Así lo destaca Jean Paul Veas, director ejecutivo de CeTA: “El 2026 es un año clave para CeTA. Nuestra hoja de ruta apunta a dar un salto en sofisticación tecnológica, profundizar el trabajo territorial en zonas con alto potencial productivo y consolidarnos como un socio estratégico para empresas, startups y el diseño de políticas públicas. En un escenario donde los sistemas alimentarios están cambiando, CeTA se proyecta como una verdadera fábrica de pruebas para la nueva generación de alimentos chilenos: más innovadores, más sostenibles y con capacidad real de escalar y competir a nivel internacional, generando impacto productivo, social y ambiental para el país”.




















