Delegación del ecosistema de emprendimiento regional de O´Higgins establece vínculos colaborativos con el Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria-CeTA

Fuente: Vi.cl 10 de marzo 2022

[VI.cl, 10 de marzo 2022] Con la finalidad de conocer las instalaciones y servicios que brinda el Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria, CeTa, una delegación del ecosistema de emprendimiento regional integrada por el director regional de Corfo O´Higgins, Emiliano Orueta Bustos, el gerente de Pro O´Higgins, Braulio Guzmán Rebolledo y la Secretaria Ejecutiva del proyecto Ecosistema O´Higgins Andrea Manríquez Morales,  visitaron las instalaciones y sostuvieron importantes reuniones con ejecutivos del Centro que permiten a abrir nuevas herramientas de apoyo para  el desarrollo  de emprendimientos locales vinculados a la industria de los alimentos.

En la jornada, la delegación fue guiada por María Fernanda Faúndez, Encargada de Vinculación y Juan Pablo Vivanco, Director de Innovación de CeTA, quienes describieron y presentaron la variedad de laboratorios, equipos y procesos que se realizan en el Centro, conformado entre otras entidades por la Universidad de Chile, Pontificia Universidad Católica, Universidad de Talca y Universidad de La Frontera, además de capitales privados y  el apoyo de Corfo a través de diversas líneas e instrumentos de la corporación estatal. En este sentido, CeTA permite a emprendedores, pymes y startups, poder desarrollar pruebas, innovar, pilotos y desarrollo de nuevos productos alimenticios que desean sacar a mercado, y para lo cual CeTA brinda una asesoría profesional y técnica, que permite a emprendedores y empresarios avanzar en el desarrollo de sus iniciativas  y poder colocarlas en el mercado.

En la visita realizada en las instalaciones ubicadas en la comuna de Pudahuel, una de las tres con las que cuenta CeTA -también en Temuco y Coquimbo- , se puede apreciar la capacidad tecnológica, de investigación, ciencia e innovación en cada uno de sus rincones, espacios en los cuales los análisis y pruebas de alimentos son materia del día a día, tanto en su composición, formato e incluso packaging, pruebas que son realizadas colaborativamente con los emprendedores, procesos que permiten generar productos alimenticios que incluso incorporan economía circular, como se destacó en la oportunidad a través del desarrollo de sopas a partir del desecho de vegetales que se realiza en la  Vega Central  y que se encuentra en sus primeras etapas de estudio.

 Emiliano Orueta Bustos, director regional de Corfo O’Higgins,  valoró la visita y el aporte que desarrolla CeTA en favor del emprendimiento alimenticio, indicando que “Instituciones como CeTA, donde colabora la academia, Corfo y los privados, permiten estimular el desarrollo y entrada de nuevos productos alimenticios, sanos, de alta calidad y son un apoyo concreto para materializar y colocar en el mercado productos locales, siendo por lo demás, la Región de O´Higgins un potencial agroalimentario del país”.

Por su parte, Braulio Guzmán Rebolledo, gerente general  de  la Corporación de Desarrollo Pro O´Higgins,  indicó que “la colaboración público – privada permite materializar respuestas comoCeTA para una industria especifica como la alimentaria y, sin duda, el aporte del conocimiento y la ciencia en la construcción, evaluación y desarrollo de soluciones alimentarias que nacen de emprendedores  y que colaborativamente se analizan en el Centro, permite avanzar en innovadoras propuestas y en la cual la Región de O’Higgins tiene importantes aportes que realizar”.

La Secretaria Ejecutiva del proyecto Ecosistema O´Higgins, Andrea Manríquez Morales, destacó el encuentro, puntualizando que “esta iniciativa nace desde el compromiso del proyecto FIC Aceleración del Ecosistema de Emprendimiento Regional de O’Higgins, apoyado por el Gobierno Regional y su Consejo Regional, que permite generar vínculos colaborativos que se extienden fuera de la Región, atrayendo conocimiento y capacidades técnicas que facilitan y potencian el desarrollo de emprendimientos alimentarios, y en este sentido el proyecto busca conectar a los actores públicos -privados que posibiliten las mejores soluciones para que esas iniciativas puedan no solo materializarse, sino que además ingresar al mercado.”  Asimismo, la ejecutiva destacó que la jornada permitió generar los primeros vínculos con CeTA, los  que permitirán  a los emprendedores  de O´Higgins conocer las valiosas herramientas del Centro y abrir canales de desarrollo empresarial para la industria alimenticia regional.

 Consultado respecto a las acciones que se desarrollan a partir del FIC que impulsa Incubatec-UFRO y Agencia Gulliver, el Gobernador Regional de O’Higgins, Pablo Silva Amaya, destacó que “la innovación y el desarrollo de  una potencia alimentaria como lo es nuestra región permite avanzar con estas vinculaciones y posibilitan  concretar importantes y valiosos acuerdos, que se materializan en poner a disposición  el conocimiento, la academia, la innovación y la ciencia para desarrollar soluciones de emprendedores y empresarios en materia alimentaria  y que sin duda permitirá a los consumidores poder contar, por qué no decirlo, con cereales de algas y otras tantas opciones, que generarán riqueza y empleo para la Región de O’Higgins.”

Fuente: https://www.vi.cl/actualidad/delegacion-del-ecosistema-de-emprendimiento-regional-de-o-higgins-establece-vinculos-colaborativos-con-el-centro-tecnologico-para-la-innovacion-alimentaria-ceta-17042

Descartes de frutas, verduras y cereales son la base de alimentos nutritivos y ambientalmente amigables hechos por emprendedores chilenos

A nivel mundial, alrededor de un tercio de las pérdidas y desperdicios de materias primas se generan en diferentes etapas de la cadena de transformación de los alimentos. Esto genera impactos económicos, sociales y ambientales como incrementos en la huella hídrica, emisión de gases de efecto invernadero, presión sobre el uso de la tierra cultivable, costos de producción, y disminución de la disponibilidad de alimentos para la población. 

Sin embargo, son muchas las empresas y emprendedores que están implementando estrategias para minimizar la generación de estas pérdidas. Y Chile no se queda atrás.

El 4 de marzo, en el Día de la Ingeniería para el Desarrollo Sostenible, el Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA) destaca algunos ejemplos de alimentos impulsados por emprendedores chilenos, que demuestran cómo es posible avanzar en una dieta sostenible, que resguarde el medioambiente y la seguridad alimentaria.  

“En los centros de innovación de CeTA ubicados en Santiago, Coquimbo y Temuco hemos trabajado con emprendedores en el desarrollo de diversos alimentos que evitan el desperdicio de materias primas o que permiten recuperar descartes de frutas o verduras. De esta forma, estamos creando alimentos saludables, que aportan vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes a quien los consume y, a la vez, generan beneficios para el medioambiente“, dice Juan Pablo Vivanco, coordinador del Centro de Innovación Carén de CeTA Alimentos. 

Algunos de estos alimentos sostenibles son:

Bastones

Snack saludable con orujo de uva 

Empresa: B-Japi  

Junto con el emprendimiento de alimentación saludable B-Japi, se desarrollaron snacks para el mercado nacional que reutilizan el orujo de uva, residuo que queda del proceso de prensado de esta fruta para hacer vino. 

Con formato tipo sticks, para poder untarlos en salsas, este snack permite reutilizar y dar valor a este subproducto de la industria del vino como nuevo ingrediente, mediante su estabilización con tecnología de deshidratación y posterior extrusión. 

El producto final es un alimento rico en fibra dietética y en antioxidantes, lo que permite entregar a los consumidores un producto que además de sabroso, tiene propiedades beneficiosas para la salud.

Cereales para el desayuno con residuos de cebada

Empresa: Cerveza Triunfo

El bagazo de la cebada, un residuo de la industria cervecera que suele descartarse, se utilizó como base de un innovador cereal para el desayuno con propiedades saludables, sin sellos de advertencia y con un componente de economía circular. 

El cereal se encuentra actualmente a nivel de prototipo, validado en términos de escalamiento productivo, de composición nutricional, de inocuidad y sensorial.

imagen referencial de sopa de tomates y betarragas.

Sopas y compotas con descartes de hortalizas y frutas 


Instituciones:

Universidad Bernardo O’Higgins (UBO)

Fundación Banco de Alimentos Lo Valledor

Hojas y tallos de betarragas, apio, brócoli y tomate en buen estado descartados en el mercado Lo Valledor son la base de dos sopas preparadas para alimentar a personas en situación de vulnerabilidad. Lo mismo se hace con ciruelas, peras y plátanos para crear una sabrosa compota de frutas. Además, las sopas y compotas se pueden utilizar para preparar distintas recetas culinarias saladas y dulces, respectivamente.

Estos alimentos, ricos en fibra dietética, vitaminas, minerales y antioxidantes han permitido que cerca de 800 toneladas anuales de frutas y verduras que antes se iban a la basura hoy se transformen en alimentos con propiedades saludables.

Crea y Valida junto a CeTA: hasta $120 millones para I+D+i en alimentos y bebidas

El desarrollo de análogos cárnicos hechos 100% a base de plantas, nuevos ingredientes provenientes de subproductos agroindustriales o el pilotaje y escalamiento de snacks en base a alimentos patrimoniales, son el tipo de proyectos con los que empresas y emprendimientos de la industria de alimentos y bebidas pueden postular al nuevo llamado a concurso Crea y Valida junto a CeTA Alimentos.

El pasado 2 de febrero Corfo abrió las postulaciones a dos de estos instrumentos:

  • Crea y Valida I+D+i Reactívate: para el desarrollo de nuevos o mejorados productos, procesos y/o servicios de base tecnológica, a partir de prototipos, hasta su validación técnica a escala industrial y comercial que solucionen problemas y/o desafíos del sector productivo o aborden una oportunidad de mercado, a través de investigación y desarrollo (I+D+i).
    Cierre: 6 de abril a las 13.00 hrs
  • Crea y Valida Rápida implementación: para empresas lideradas por mujeres, que cuenten con un negocio de alto potencial de crecimiento, con una solución innovadora y con ventas iniciales. Cofinancia actividades que permitirán hacer crecer y despegar tu negocio, junto con servicios de apoyo para ayudar a implementarlo.
    Cierre: 7 de abril a las 13.00 hrs

Como centro de I+D+i registrado por Corfo, CeTA Alimentos cuenta con los profesionales y la tecnología para apoyar a empresas grandes, medianas, pequeñas, start-ups y emprendedores que quieran postular al cofinanciamiento de cualquiera de estos fondos.

Apoyo en la propuesta

Las empresas interesadas en postular a Crea y Valida nos pueden contratar o subcontratar como entidad colaboradora para realizar desarrollos, pruebas, testeo de productos, prototipado y pilotaje, incluyendo desde el prototipo a la etapa final de comercialización o solo alguna de las etapas, trabajando en colaboración con otros centros”, explica María José Bustos, gerente de Negocios de CeTA.

CeTA cuenta con tres Centros de Innovación en las zonas Norte, Centro y Sur del país, que ofrecen una serie de tecnologías y servicios para el diseño, prototipado, pilotaje y escalamiento semiindustrial de alimentos y bebidas, incluyendo el diseño de packaging (ver recuadro). 

La ejecutiva señala que para el proceso de postulación CeTA pone a disposición de los postulantes “un equipo técnico con experiencia en el desarrollo de proyectos, de manera de presentar una propuesta que cumpla con los requisitos y elementos que aumentan las posibilidades de adjudicación

En el caso de Crea y Valida I+D+i Reactívate, el cofinanciamiento de Corfo es de hasta 80% del costo total del proyecto. Lo que puede llegar hasta $100.000.000 para un Proyecto de I+D+i empresarial y hasta $120.000.000 para un Proyecto de I+D+i colaborativo.

Para los Crea y Valida Rápida Implementación el tope de financiamiento de InnovaChile de Corfo es también 80% del costo total, con un tope de hasta $30.000.000.

Las empresas o personas naturales interesadas en postular a estos instrumentos contratando los servicios de CeTA pueden enviar detalles de su producto a través del formulario en línea en este link:  https://bit.ly/3npf9ML






Centros de Innovación en Santiago, Temuco y Coquimbo

CeTA cuenta con tres Centros de Innovación disponibles para facilitar el trabajo de empresas de bebidas y alimentos de todo el país. Las siguientes son sus principales líneas de procesos:

Zona Centro (Laguna Carén, Pudahuel)

  • Salsas: desarrollo de productos semilíquidos o de viscosidad media a partir de materias primas hortofrutícolas y/o pecuarias.
  • Aceites: extracción y estabilización de aceites de materias primas y subproductos de la cadena agroindustrial.
  • Snacks extruidos: desarrollo de nuevos productos tipo snacks, como cereales para el desayuno y soufflés, entre otros.
  • Aislados proteicos: nuevas alternativas de aislados proteicos para desarrollo de nuevos productos, siguiendo tendencias plant-based.
  • Ingredientes/colorantes: desarrollo de ingredientes y aditivos.
  • Fermentados: procesos de fermentación para desarrollo de nuevos productos simbióticos (prebióticos, probióticos).

Zona Sur (Temuco)

  • Tratamiento de materias primas: extracción de aceites, producción de jugos y deshidratados; formulaciones a partir de  cereales, hierbas medicinales, frutas, berries y hortalizas.
  • Prototipado deformulaciones, productos y empaques
  • Pilotaje: producciones a pequeña escala
  • Producción semiindustrial:producción comercializablede alimentos
  • Miniplanta cervecera: para prototipado y pilotaje
    Envases y embalajes: packaging y smart packaging

Zona Norte (Coquimbo)

  • Conservas marinas en frascos y lata: elaboración de productos en conserva con materias primas de origen marino, ya sea pescados y mariscos.
  • Pastas untables: desarrollo de pastas listas a base de productos de origen marino, como moluscos y bivalvos, para el consumo sobre pan, galletas o similares.
  • Embutidos y hamburguesas: elaboración a partir de materias primas cárnicas y plant-based.

Desafíos y oportunidades en la diversificación de la producción y exportación agroalimentaria

Fuente: El Mostrador 19 enero 2022

Columna de Opinión por Eduardo A. Santos Fuenzalida

Me gustaría iniciar esta nota con una breve historia. Un par de décadas atrás, durante una visita oficial a Canadá, invitaron a nuestra delegación del Ministerio de Agricultura a conocer al “Crop Development Centre” (CDC) de la Universidad de Saskatchewan, para mostrarnos –según nos dijeron– lo que estaban haciendo con semillas de lentejas “originadas en lentejas chilenas”. Cuento corto, nos informaron acerca del programa de desarrollo de producción de lentejas de ese centro, que permitió que, a partir de los años setenta, Canadá desarrollara su propia tecnología –incluyendo semillas (y plantas) de lentejas adecuadas al clima de Canadá, así como los equipos de siembra, cosecha y selección de lentejas– para transformarse en unos pocos años –por lejos– en el primer productor y exportador de lentejas del mundo. Un par de años más tarde, el fundador del programa de lentejas de Saskatchewan visitó nuestro país, pues buscaba asociarse con Chile para que actuáramos como el centro de excelencia de multiplicación de semillas para Canadá. No lo logramos y no fue por falta de interés de Canadá.

Esto no puede volver a ocurrir, pues ahí teníamos una posibilidad de desarrollar una nueva área de trabajo, incorporar tecnología y conocimiento, y expandir nuestro comercio en una nueva dirección. Y no debemos olvidar que, en un pasado no muy lejano, Chile fue productor y exportador de lentejas. Hoy, si usted consume lentejas, muy probablemente fueron importadas desde Canadá. 

Si queremos “despegar” y transformarnos realmente en una potencia alimentaria –y no hablamos solo de números, sino de excelencia y calidad– debemos incorporar y adaptar nuevas tecnologías y, para ello, también capacitar para adaptarnos al uso de las nuevas tecnologías que se requieren para el desarrollo productivo y exportador de una industria agroalimentaria moderna. Y –por qué no– también ser capaces de atraer y asociarnos al capital que se requiera para dar un “salto cualitativo” para el desarrollo de capacidades, así como para la apertura, ingreso y el posicionamiento en nuevos mercados. En este breve espacio, solo podemos intentar enumerar los factores que permitirían identificar los sectores de la industria alimentaria chilena que creemos deberían ser apoyados para dar ese “salto cualitativo”. Más adelante, deberíamos identificar los mercados con el mayor potencial.   

Durante los últimos 20 años, el crecimiento de las exportaciones agroalimentarias ha estado por debajo de las ventas totales de Chile (229% y 267%, respectivamente). No obstante, hay diferencias importantes entre los distintos productos. Por lejos, las más exitosas han sido las carnes (crecimiento de más de 538%), en especial de cerdo y aves, destinadas principalmente a China. En esta primera mirada, parecería que estos productos (HS02) no requieren mayores apoyos. Las exportaciones de estos se concentran en pocas empresas y creemos que estas sí podrían hacer un esfuerzo en la diversificación de productos y agregar mayor valor. A continuación, pero a una gran distancia en cuanto a cifras de crecimientos, siguen las ventas de árboles y plantas (HS06); alimentos del mar (HS02, pescados, crustáceos y moluscos); y las frutas y hortalizas frescas (HS08). El resto de los productos tienen todos crecimientos por debajo del total del comercio de Chile durante el período.

En promedio, las ventas de árboles y plantas durante el período 2018-2020 son relativamente bajas (unos $60 millones de dólares). No obstante, esta industria incorpora tecnología desarrollada en Chile y, más allá de que muchas son medianas y pequeñas empresas, estas emplean numerosa mano de obra. Incluso pueden alcanzar mercados sofisticados europeos y el de Estados Unidos. En esta área de la producción tecnológica se cuenta con el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) del Ministerio de Agricultura, además de las numerosas universidades que realizan trabajos de gran nivel técnico, que es reconocido internacionalmente. Este trabajo, entre otras cosas, ha sido crítico para el desarrollo de nuestra industria frutícola. Debemos considerar seriamente potenciar este sector, que cuenta con el apoyo de SAG para lograr la apertura de nuevos mercados.  

Los sectores de productos del mar (HS03) y frutas y hortalizas frescas (HS08), si bien han sido tremendamente exitosos en términos comerciales, en más de una ocasión han encontrado “piedras en el camino”, de diferente tamaño, por cierto. La industria frutícola ha logrado establecer su reputación con productos de calidad, que rara vez han sido cuestionados. No obstante, como país, por lo general, hemos promocionado la industria bajo el lema de ser los primeros exportadores de “esta fruta” o la “otra”, pero poco se escucha –lamentablemente– de su calidad, higiene e inocuidad, en donde Chile tiene un récord prácticamente intachable (a pesar de las uvas envenenadas de Pinochet).

El énfasis en los volúmenes exportados y la correspondiente expansión de las áreas de producción, hoy tienen en aprietos a la industria, que está siendo cuestionada por llevar al límite el uso de los recursos naturales, en particular los recursos hídricos. Se han hecho frecuentes también los eventos de mosca de la fruta y el ingreso de nuevas plagas, como la lobesia botrana y drosofila susukii. En un marco de propuestas dirigidas a fortalecer prácticas productivas amigables con el medioambiente, no debe sorprender si la administración entrante busca modificar las prácticas actuales en el sector, más que continuar la ruta seguida hasta ahora en las actividades de promoción dirigidas, entre otros, por ProChile, y financiadas por el Fondo Silvoagropecuario de Promoción de Exportaciones. 

En el caso de la industria salmonera, ha existido un reiterado cuestionamiento, tanto por el posible uso de antibióticos de algunas firmas como por la contaminación del agua en las áreas de producción. Además, si se toma en consideración que este es un sector económico caracterizado por un puñado de grandes empresas –un par de ellas, de las más grandes del mundo–, parecería que difícilmente puede ser caracterizado prioritario en el fomento y apoyo de las exportaciones, a no ser que exista un esfuerzo claramente identificable y sistémico dirigido a desarrollar y exportar nuevos productos de mayor valor agregado, más allá de los filetes que ya exporta la industria. 

Todos los otros grupos de productos muestran crecimientos por debajo de las cifras de comercio total de Chile y, en algunos casos, muy por debajo. Aun así, algunos de esos sectores deberían ser la base de la diversificación y transformación productiva del agro, aumento de las exportaciones y reactivación de la integración económica regional, así como incorporación más activa de las Pymes rurales al comercio. Las preparaciones de frutas y hortalizas (HS20) y las de alimentos del mar y carnes (HS16) han reducido su participación en las exportaciones chilenas, aun cuando la globalización, el desarrollo de nuevos productos y los cambios en los hábitos de consumo, empujan los indicadores en la dirección opuesta, contribuyendo al rápido aumento de las compras de alimentos preparados. Chile, en menor medida, ha aumentado las exportaciones de productos procesados, pero en su gran mayoría son vendidos a granel. Tampoco debemos olvidarnos de los productos lácteos y, en particular, los quesos. En todos estos productos aún nos falta dar el gran paso para llegar directamente al consumidor y conquistar el diferencial de precios entre las exportaciones a “granel” y las ventas “directas al consumidor”. 

En Chile hemos ido desarrollando la capacidad de innovar significativamente en el área de la industria agroalimentaria vía el apoyo y actividades de instituciones o programas como la Fundación Chile, Transforma Alimentos y el Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA), así como el Centro de Biotecnología de Sistemas de Fraunhofer Chile Research (FCR-CSB), entre otros. Así, las empresas han podido desarrollar y exhibir últimamente, nuevos productos elaborados de gran nivel. Nos falta, no obstante, dar el último paso para internacionalizar la innovación made in Chile, de manera sistemática y consistente. Al parecer, es una combinación de la “rutina” en que caen algunas empresas, pero, sobre todo, es falta de políticas de Estado e instituciones capaces de apoyar a los emprendedores, de manera efectiva, en las últimas etapas del proceso exportador. Las grandes empresas de la fruta, salmón, carne y el vino, pueden crecer y exportar sin gran apoyo del Estado, pero las pymes y las empresas de tamaño medio necesitan el apoyo y los recursos de una nueva institucionalidad que les permita dar y concretar los pasos finales. 

Con un Estado más activo e instituciones más “ágiles” –financiera y operacionalmente– y coordinadas bajo un mismo techo (por ejemplo, un nuevo Ministerio de Agricultura y Alimentación), podríamos ir por delante del proceso exportador y, así, adelantarnos a las demandas de los mercados importadores. Con el respaldo adecuado, podemos buscar “socios” en los países importadores, ingresar y posicionarnos en nichos de mercados de interés, y de esta forma negociar “arreglos” o acuerdos con las cadenas de distribución, en particular, con cadenas regionales, locales o de tamaño medio, que también buscan consolidar sus propios nichos de mercado. Además ahí, por lo general, es posible crear y agregar “valores” sustanciales con certificaciones tales como “natural” y “orgánico”, “comercio justo”, “no modificado genéticamente”, “sin hormonas y/o promotores de crecimiento”, y decenas de otras. 

Fuente: https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2022/01/19/desafios-y-oportunidades-en-la-diversificacion-de-la-produccion-y-exportacion-agroalimentaria/

Residuos vegetales se convierten en alimentos deliciosos y sustentables

El programa Cocina Lab, de nTV, mostró cómo descartes de hortalizas y frutas del Mercado Lo Valledor se convierten en una sopa y una compota creadas en la planta de CeTA en el Parque Tecnológico Laguna Carén.

Cada año 1.300 millones de toneladas de alimentos se van a la basura en el mundo, según datos de la FAO. En Chile, un proyecto de la Universidad Bernardo O´Higgins (UBO), el Banco de Alimentos del Mercado Lo Valledor y el Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA), está contribuyendo a reducir el desperdicio de alimentos en Chile, convirtiendo en sabrosas preparaciones verduras y frutas en buen estado que antes se desechaban.    

El proyecto se presentó en el capítulo “¿Qué nos aportan las frutas y verduras?”, del programa Cocina Lab, conducido por la periodista científica Andrea Obaid y el biólogo celular Alejandro Roth y que se transmite a través del canal cultural público nTV .

“En 2019 recuperamos más de 800 toneladas de alimentos, entre frutas y verduras, lo que equivale a 5,8 millones de raciones de alimentos que antes se iban a la basura, dice en el programa Hugo Espinosa, director de la Fundación Banco de Alimentos de Lo Valledor.

Esta institución recibe las donaciones de vegetales de locatarios del mercado, las que luego se convertirán en saludables platos que se entregan a centros de adultos mayores y niños y niñas en situación de vulnerabilidad.

En la planta de CeTA en Laguna Carén, los descartes de frutas y hortalizas se procesan para producir sopas y compotas. Las analistas de desarrollo de productos del centro, Débora Rojas y Jessam Marín, destacan el aporte de fibra, antioxidantes, vitaminas y minerales que aportan las hojas, tallos, pulpa y cáscara de los vegetales que se evitó descartar.

Jean Paul Veas, director ejecutivo de CeTA, subraya que el uso de la tecnología no solo permite crear alimentos nutritivos y sabrosos. En su producción, señala, son también fundamentales “conceptos de economía circular y sustentabilidad”.

Ver el capítulo n° 4 de Cocina Lab: “¿Qué nos aportan las frutas y verduras?”

Más detalles del proyecto de la UBO junto a CeTA y el Banco de Alimentos Lo Valledor  

Opinión: una “cuestión de etiquetas”

Por Juan Pablo Vivanco

Coordinador del Centro de Innovación Carén

Los sellos de advertencia “Alto en”, que son posibles de encontrar en una gran cantidad de alimentos envasados, han provocado un cambio en la conducta de los consumidores que en la actualidad va más allá de fijarse si un producto tiene mucha azúcar o sal.

Esta ley, que entró en vigor en el año 2016, tuvo un comienzo difícil, ya que no sólo la industria alimentaria puso reparos por los exigentes límites que se imponían, sino que también las personas desconfiaban de que este tipo de medidas pudieran cambiar sus hábitos de consumo de manera eficaz.

A cinco años desde su aplicación, la presencia de estos sellos ha provocado una serie de cambios en la industria: por una parte, los productores de alimentos, grandes y pequeños pudieron reformular algunas de sus productos para evitar un etiquetado riesgoso, ofreciendo alternativas e innovación en diversos alimentos; por otra, los consumidores comenzaron a elegir aquellos productos con menos sellos, cambiando su conducta y sus hábitos alimenticios.

El éxito del proceso llevó a que otros países replicaran la medida, como México, Perú e Israel, mientras que otra veintena estén en proceso de estudio de estos casos para implementar regulaciones similares.

Volviendo a nuestro país, el precedente que marcaron las etiquetas también provocó que un grupo de parlamentarios presentara un proyecto de ley para identificar alimentos veganos, es decir, aquéllos que en su formulación no poseen ningún ingrediente de origen animal o derivado de éstos. Este tipo de alimentación, que ha ido creciendo año a año entre la población a nivel mundial, responde a una necesidad por contar con alimentos nutritivos que estén elaborados con materias primas alternativas a las fuentes animales, que a la vez sean percibidos como saludables y sabrosos por parte de los consumidores que demandan este tipo de productos.

Por otra parte, los conceptos de “etiquetas limpias y claras” se están posicionando con fuerza y están cobrando cada vez más relevancia a nivel mundial, en donde Chile tampoco es la excepción. Si bien existen distintas interpretaciones de estas ideas, en términos generales se trata de que los alimentos contengan sólo los ingredientes estrictamente necesarios para su desarrollo y que además ellos sean claramente conocidos o identificables por parte de los consumidores. Esto implica una demanda creciente por ingredientes obtenidos de fuentes naturales para lograr el reemplazo de aditivos de origen sintético, sin pérdida de sus propiedades, tanto nutricionales como tecnológicas y organolépticas.

De esta forma, la innovación en alimentos adquiere un sentido mucho más amplio que el solo “crear alimentos llamativos y sabrosos”, ya que la tendencia muestra que la diversificación de ingredientes y materias primas va en aumento. Esto se sustenta en que cada vez hay una mayor demanda de los consumidores por alimentos formulados para cubrir cada una de sus necesidades específicas, que se perciban como más naturales, capaces de ayudar a su salud y bienestar, que además apunten a que las compañías ejerzan una responsabilidad desde el punto de vista ético, social y medioambiental.

La mayor fuerza motriz hacia las innovaciones viene de la mano del ecosistema del emprendimiento, que ha sabido detectar las necesidades del mercado y transformarlas en productos con interesantes propuestas de valor. Sin embargo, en muchas ocasiones se deben enfrentar brechas técnicas, como el suministro de ciertas materias primas de especialidad, así como aspectos regulatorios que han debido superar para avanzar. Esto también ha constituido desafíos importantes a nivel país que han incentivado a las empresas de mayor tamaño a sumarse a esta dinámica de innovación y a que existan diferentes focos especializados, tales como son los centros que CeTA tiene a lo largo de Chile.

La información contenida en las etiquetas de los alimentos responde a una tendencia que claramente llegó para quedarse, y no solo a nivel local, sino que mundial. Por eso es importante que como país continuemos impulsando la innovación en la industria, para consolidar el reconocimiento que Chile ha logrado con políticas públicas como la ley de etiquetado y publicidad de alimentos.

El crecimiento de la industria vegana en Chile

Hace pocos años no era fácil encontrar en cadenas de supermercados productos alternativos a la hegemónica carne, haciendo difícil para los consumidores contar con alternativas asequibles y variadas para modificar su dieta. Hoy el panorama es distinto: en conmemoración de un nuevo día del veganismo (1 de noviembre) es posible apreciar una oferta cada vez más consolidada que se sustenta en dos pilares. Por una parte, la cada vez más frecuente incorporación de tecnología y, por otra, un cambio cultural en la población que ve con interés su potencial.

Jazmín Silva, creadora de Las Cocineras Metaleras (@lascocinerasmetaleras), señala que cuando decidió dejar fuera de su plato todos los ingredientes de origen animal, hace ya 16 años, el veganismo era algo desconocido para la sociedad chilena. “No podías ir a un restaurante y preguntar por alternativas veganas; al final era más fácil pedir un salteado de verduras sin mantequilla. Tú ibas a comer sabiendo que no iban a haber opciones veganas”, recuerda sobre esa época.

En la actualidad, el panorama es otro: no solo los menús de restaurantes y picadas consideran a aquellos que no comen carne, sino que es muy fácil encontrar en grandes supermercados, incluso en almacenes de barrio, productos alternativos. De hecho, la start up chilena Not Co. se ha hecho conocida a nivel internacional por presentar alimentos hechos a base de plantas, los que se pueden encontrar en diferentes países de América.

De acuerdo a Mariam Riera, especialista en Desarrollo de Proyectos y Productos del Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA), este fenómeno no responde a una simple moda, porque este tipo de alimentación ha sido promovida durante muchos años en Chile. Según la especialista, en la actualidad “ha adquirido más adeptos debido a la mayor difusión de información, y preocupación por parte de los consumidores, por temas medioambientales, de salud y bienestar animal”.

Aprendiendo a cocinar

Los animales fueron la causa de que Jazmín decidiera dejar de comer productos de origen animal. A los 21 años, esta intérprete de conferencia se motivó a incursionar en el veganismo, sorteando una serie de dificultades propias de la época. Por ejemplo, había poca información en español sobre el tema, la que existía estaba en otros idiomas y también adaptada a la realidad de sus países de origen que poco tenía que ver con Chile. Por otra parte, tampoco existía una comunidad de veganos consolidada en nuestro país con la cual dialogar.

Valiéndose de su profesión, Jazmín consideró que la mejor forma de facilitar una transición a esta alimentación era escribiendo información sobre cómo alimentarse bien a través de la página web Fuente Vegana.

“En esa época el tema que más me preocupaba era justamente lo nutricional, porque conocías personas que se hacían veganas y no sabían que tenían que suplementarse con B12, o que iban al médico y no sabían qué cosas preguntar. Así que traduje información básica y confiable para que la gente que se hiciera vegana estuviera sana, porque mi mayor miedo era que dejaran de serlo por problemas de salud”, explica.

Tras considerar que el sitio web había cumplido su ciclo vital, Jazmín comenzó Las Cocineras Metaleras, un proyecto que a la fecha ya supera los 44 mil seguidores solo en Instagram. De manera periódica va subiendo diferentes recetas que tienen como fin poder comer rico sin tener que considerar lácteos, carnes o huevos en la receta.

“Yo veía en otros países que era positivo ser vegano, y siento que recién en Chile estamos avanzando en esa línea. Sé de personas que no son veganas, pero compran productos veganos porque creen que es mejor para el medioambiente, para los animales o para su salud, y no les cuesta porque por fin hay alternativas. Ahora el término vegano está adquiriendo una connotación más positiva”, detalla Jazmín.

El desarrollo de la industria

Veganuary es una iniciativa internacional que invita a las personas a probar el veganismo durante el mes de enero, además de coordinar y promover diferentes actividades. Según cifras entregadas este año por la organización, nuestro país lidera a nivel latinoamericano la oferta de productos veganos, creciendo un 8% durante los últimos 4 años.

Además del creciente interés por parte de la población por este tipo de dietas, Mariam Riera, especialista en Desarrollo de Proyectos y Productos de CeTA, indica que Chile cuenta con un gran potencial para desarrollar este tipo de productos: “en nuestro país tenemos factores claves, como capital humano avanzado, tecnologías disponibles, incentivos que permiten disminuir el riesgo en innovaciones que presentan alta incertidumbre tecnológica, apoyo en las distintas fases de un emprendimiento y una industria alimentaria cada vez más abierta a generar innovación colaborativa”, detalla.

Sobre esta gran oferta que actualmente se aprecia en Chile, Riera agrega que el fenómeno está asociado al desarrollo que ha tenido el país en materia de innovación, alentado por la construcción de un ecosistema robusto que apoya desde distintas aristas a empresas y emprendedores para generar nuevos productos.

“En el desarrollo de productos plant-based existe una gran combinación entre la utilización de tecnologías tradicionales de una manera no convencional, la extracción y/o utilización de ingredientes que pueden imitar alguna funcionalidad de sabor o textura y la aplicación de nuevas tecnologías. En este sentido, en Chile contamos con investigadores enfocados en el desarrollo de estas soluciones y con capacidades instaladas en centros como CeTA, que disponibilizan tecnologías a nivel piloto, lo que permite generar una mayor cantidad de pruebas con menos recursos involucrados, factores claves en el proceso de innovación”, explica Riera.

Por otra parte, la especialista indica que Chile será uno de los pocos países de Latinoamérica que contará con la tecnología de cocción por extrusión con alto contenido de humedad (HMEC, por sus siglas en inglés), que permite procesar ingredientes proteicos funcionales para convertirlos en texturas similares a las de la carne.

Miles de alternativas

“Ser vegano hace unos años era complejo y frustrante: porque tenías que dedicar mucho tiempo a cocinar, prescindir de muchos alimentos de gusto común, tener que llevar siempre tu comida a reuniones sociales, entre muchas otras situaciones. Si bien la alimentación vegana es bastante variada, llena de sabores nuevos e increíbles, el uso o consumo de productos derivados de animales se encuentra muy arraigado a nuestra cultura y gustos personales, así como también a la industria alimentaria chilena”, puntualiza la especialista de CeTA. 

Si bien el cambio no es sencillo y no es factible que sea de la noche a la mañana, Jazmín, por su parte, indica que las cada vez más accesibles opciones que se encuentran en supermercados facilitan mucho el cambio.

Creo que es muy alentador, porque si bien a los veganos viejos ya no nos llaman tanto la atención estas cosas, siento que para la gente nueva estos productos ayudan un montón para lograr ese cambio de switch. Es hermoso pensar que una persona está pensando en cambiar su alimentación por motivos medioambientales, por los animales o por su propia salud y que puedan comerse una hamburguesa que a ellos les sabe como hamburguesa, porque así se les hace más fácil el cambio. Creo que es importante que existan estos productos para que la gente se atreva a dar un primer paso”, opina la creadora de Las Cocineras Metaleras.

Centro de Envases y Embalajes de Chile (CENEM) lanza la primera edición de los Premios Viva Chile Packaging

Los Premios Viva Chile Packaging son una iniciativa del Centro de Envases y Embalajes de Chile – CENEM y nacen para para reconocer públicamente las buenas ideas e incentivar la creación en la industria de packaging chilena, en especial aquellas que favorezcan al desarrollo de un mundo sustentable.

Los Premios #VivaChilePackaging buscan incentivar la innovación, el desarrollo tecnológico y la creatividad asociada a la industria  de envases y embalajes en Chile, con foco en la economía circular, el atractivo visual para los consumidores, el cuidado y seguridad de los productos envasados y su funcionalidad, así como la innovación y el uso de nuevos materiales  e insumos.

También se busca reconocer los esfuerzos de la industria del packaging, proveedores de materias primas y empresas que ponen sus productos y marcas en envases destacados. Los envases presentados gozarán de gran prestigio y difusión en el país  y en otras regiones del mundo. Serán exhibidos y premiados durante una ceremonia especial con presencia en medios de prensa y redes sociales.


Los envases ganadores tendrán la oportunidad exclusiva de representar a Chile en el certamen más importante de la industria global del packaging: los WorldStar Award organizados por la Organización Mundial del Packaging  – WPO.

Para sumarse al evento de lanzamiento REGÍSTRESE AQUÍ.

Inscripciones Congreso Internacional Alimentario Foodture 202

El martes 28 de septiembre Espacio Food & Service realizará el primer Congreso Internacional Alimentario Foodture 2021, donde se discutirán los desafíos que enfrentamos del presente y futuro de la alimentación.

Espacio Food & Service nace el año 2011 con la finalidad de brindar un espacio de encuentro y de negocios, donde convergen las empresas, proveedores, organismos públicos y profesionales de la industria alimentaria.

El evento, que se desarrolla cada año en el Centro de Eventos y Convenciones Espacio Riesco, es considerado el más importante de la industria alimentaria en Chile y un referente a nivel Latinoamericano.

Espacio Food & Service está categorizada como una feria internacional, que recibe en cada edición a más de 22 mil personas, quienes se reúnen para observar las últimas novedades y tendencias en productos, servicios y tecnologías. Además, los participantes pueden conocer en qué está el mercado, los nuevos requerimientos de la autoridad y finalmente las tendencias del sector. Es una instancia que además permite generar nuevas oportunidades de negocios.

Este año se realizará el primer Congreso Internacional Alimentario, el que será en modalidad online. Para ser parte de este evento es necesario registrarse en la página web de Espacio Food Service.

Centro de Innovación Carén es inaugurado virtualmente con la comunidad

Las nuevas instalaciones del Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA), ubicadas al interior del Parque Carén de la Universidad de Chile, fueron presentadas a través de un evento online público. En la oportunidad participaron destacados exponentes de la industria alimentaria.

El jueves 12 de agosto se realizó la inauguración virtual del Centro de Innovación Carén, las nuevas instalaciones del Centro Tecnológico para la Innovación Alimentaria (CeTA), que dará respuesta a las necesidades de la industria alimentaria para la zona central del país.

El evento fue abierto a la comunidad y un centenar de personas pudo apreciar cómo es el nuevo centro y los desafíos que tiene la industria en la actualidad. Esto fue posible gracias a la presencia de destacados invitados, quienes participaron de un panel de conversación donde se abordó la importancia de contar con un centro como este en el país, tanto para la economía como para emprendedores, empresas e investigaciones académicas.

Fernanda Faúndez, encargada de Vinculación y Desarrollo del CeTA, estuvo a cargo de la presentación de la instancia, mientras que Jean Paul Veas, director ejecutivo de la entidad, moderó el panel de conversación. Además, el gerente de capacidades de Corfo, Fernando Hentzchel, dio la bienvenida a todos los asistentes conectados.

El panel fue integrado por el académico de la Pontificia Universidad Católica, Eduardo Agosín; la CEO de The Imperfect Project, Adriana Behm; la Gerente de Innovación Corfo, Rocío Fonseca; el CEO de NotCo., Matías Muchnick; el Gerente General de Orizon, Rigoberto Rojo y la Gerente de Transforma Alimentos, Graciela Urrutia.

Los panelistas fueron divididos en dos grupos: el primero de ellos estuvo compuesto por los representantes de Transforma Alimentos, Corfo y la Universidad Católica, quienes expusieron sobre las oportunidades que ofrece la instalación de un centro de CeTA para el futuro, respecto a la innovación y a la posibilidad de diversificar la matriz alimentaria como opciones para el emprendimiento en Chile. El segundo grupo, en tanto, fue integrado por los CEOs de NotCo. y de The Imperfect Project, junto al gerente general de Orizon, quienes conversaron sobre los desafíos en innovación y el desarrollo de productos que potencia CeTA.

Matías Muchnick, quien lidera una de las empresas más exitosas de Chile y que recientemente recibió la categoría Unicornio, destacó cómo el Centro de Innovación Carén permitirá abrir una nueva gama de negocios a miles de emprendedores que tienen revolucionarias ideas para implementar en el país y el mundo.

Cuanto más nosotros acerquemos el laboratorio a la realidad es cuanto más valor vamos a generar (…) Para nosotros CeTA es eso, acerca la ficción a la realidad, nos acerca a probar más rápido los productos, a fallar más rápido y a generar mejora continua mucho más rápido. Es lanzar, probar, mejorar. Antiguamente nos demorábamos, en promedio, dos años o tres años, la industria en general se demora hasta cuatro años en un producto, y nosotros en NotCo. nos estamos demorando 3 meses, y eso que no tenemos a CeTA”, indicó el CEO de NotCo.

El Centro de Innovación Carén fue inaugurado, de forma presencial, el pasado 28 de julio, oportunidad en la que estuvieron presentes los ministros de Economía, Fomento y Turismo, Lucas Palacios, y de Agricultura, María Emilia Undurraga, además del vicepresidente de Corfo, Pablo Terrazas, y los rectores de la Universidad de Chile y de la Pontificia Universidad Pontificia, Ennio Vivaldi e Ignacio Sánchez, respectivamente.